El papel sagrado de las madres (06/05/1994)

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El papel sagrado de las madres

Sai Ramesh Mandap en Brindavan

Día de Ishvaramma

¡Encarnaciones del Amor Divino! Todo lo que ven, oyen, piensan y hacen se debe al poder de Brahmán (el Absoluto). El sentimiento de que son los hacedores y los poseedores es la fuente de todos los problemas. Sólo cuando el hombre comprenda que todo está saturado por lo Divino, él será capaz de experimentar la bienaventuranza Divina. El mundo fenoménico le permite al hombre participar en actividades mundanas relacionadas con lo físico, lo social y lo natural. Sin embargo, la vida humana no debería estar limitada sólo a éstas. La vida sensorial está basada en la vida interior. La vida y el mundo son como dos lados. El mundo es externo y la vida es interna. El universo fenoménico está basado en la entidad interna sutil.

El cosmos fenoménico es una mansión vasta e ilimitada. Sin embargo, cada mansión tiene que erigirse sobre una base apropiada. Sin una base sólida, la mansión se derrumbará. Para la vasta mansión física, densa e inmensa del mundo, la base es la mente sutil, infinita y poderosa. En consecuencia, el hombre puede ser poderoso sólo en la medida en que su mente sea poderosa. La sociedad se beneficia también con los poderes de la mente del hombre. Eso no es todo. La raza humana entera se beneficia. Así, hay una interdependencia entre el hombre, la sociedad y la humanidad para su seguridad.

Sin la mente, uno deja de ser un hombre

Cuando la mente es buena, el hombre puede divinizarse. Sólo quien está dotado de una mente puede ser llamado un hombre. Sin la mente, uno deja de ser un hombre. Sólo cuando la base interna sutil e invisible de la mente está en una condición apropiada un ser que se ha revestido de forma humana puede alcanzar su verdadero estado.

En el mundo de hoy diversos cambios están teniendo lugar. No hay escasez de riqueza y propiedades. Tampoco faltan comodidades para una vida confortable. No hay ausencia de instalaciones para el entretenimiento y la recreación. No obstante, el hombre moderno está oprimido por la frustración, la depresión y la decepción. ¿Cuál es la razón? La razón de la frustración y la falta de paz del hombre actual es la no utilización correcta del poder divino de la mente. Las diferencias entre un hombre y otro están creciendo continuamente. Estas diferencias conducen a conflictos desastrosos.

Por ende, el primer requisito es esforzarse por utilizar correctamente los poderes de la mente. La mente del hombre de hoy es la de una persona embriagada pues su mente está dando rienda suelta a los sentidos.

Hoy el mundo está lleno de dos tipos de embriaguez. Una es la embriaguez que surge de la riqueza. La otra es la embriaguez del poder. Estas dos no son diferentes una de la otra. Son como las dos partes de una semilla. A través de la riqueza uno obtiene posiciones de poder y el poder es usado para adquirir riqueza. Hoy la vida del hombre está basada en estas dos cosas: poder y dinero. El engreimiento del hombre crece más allá de todo límite incluso cuando él posee sólo una de estas dos cosas. La condición de aquellos que poseen ambas no necesita descripción. Olvidando su condición humana, alimentando cualidades animales, el hombre desarrolla una naturaleza demoníaca. Hoy el hombre no hace esfuerzos por comprender la grandeza y el poder de la mente. En lugar de eso, está sumergido en actividades mundanas y desperdicia su vida.

La educación debe servir para refinar la naturaleza del hombre

El corazón del hombre, que debería estar lleno de la compasión que le es natural, hoy está lleno de crueldad y amargura. La educación, que debería servir para refinar la naturaleza del hombre y convertirlo en un héroe, no está logrando su propósito porque en su conducta el hombre es un cero. Una educación que no desarrolle la condición humana es un desperdicio absoluto. El sistema educativo debe asegurar que, junto con el conocimiento, también se desarrolle la conducta correcta. Ravana y Dhuryodhana lograron una eminencia sin igual en erudición. Sin embargo, de nada sirvió debido a sus mentes contaminadas. Ellos dejaron de ser humanos. La verdadera educación debe producir un florecimiento de las cualidades humanas. No debe ser meramente para ganarse la vida, sino que debe dar por resultado la maduración del corazón, llenándolo de amor.

¿Qué felicidad puede uno alcanzar

si toda su educación sólo lo lleva

a interesarse por llenar su estómago

y lo hace olvidar al Señor Supremo?

La meta de la vida humana debe ser esforzarse por alcanzar aquello que dará felicidad perdurable y no placeres pasajeros. Debe desarrollarse el anhelo por esta meta sagrada mientras uno aún es joven y tiene una mente pura, impoluta e inocente. ¿De qué les sirve todo su conocimiento libresco si no han aprendido a elevar sus manos en plegaria a Dios? Ustedes saludan a personas sin importancia por razones egoístas.

¿Qué hay en un nombre dado al cuerpo físico?

Las personas deben cultivar la fe en Dios. Es el deber de los padres inculcar en sus hijos la fe en Dios desde la niñez. He aquí una historia que ilustra esta necesidad:

Ritudhvaja y Madhalasa eran una pareja piadosa con intensa fe en Dios. Madhalasa era una mujer de noble carácter. Superaba a todos en virtud, sabiduría y sacrificio. Era la encarnación de la santidad. La pareja tuvo un hijo, a quien el padre quiso darle un nombre que estuviera de acuerdo con su linaje de Kshatriya. Después de una considerable reflexión, le dio al niño el nombre de Vikrant. Madhalasa se echó a reír cuando oyó el nombre. No la hacía feliz el interés excesivo del rey por darle un nombre al niño. Ella sentía que debía darse algún nombre al cuerpo físico para los propósitos mundanos, pero mostrar excesivo interés en ello no tenía sentido. Posteriormente nació un segundo hijo, que fue llamado Subahu (que significaba aquel con brazos fuertes y hermosos). Madhalasa volvió a reír ante el nombre dado al niño. El rey se sintió insultado por la conducta de Madhalasa. Un tiempo después nació un tercer hijo. Ritudhvaja le dijo a Madhalasa: “A ti no te gustan los nombres que les di a nuestros hijos. Mejor dale tú misma un nombre al tercero”.

Debe darse un nombre a todos en el mundo como señal de identidad. De acuerdo con esta necesidad, Madhalasa llamó al hijo Alarka. El rey se enfureció al oír el nombre. Estalló diciendo: “¿Es éste el nombre que debería darse al vástago de una familia real, al hijo de un guerrero, que pertenece a una línea de valerosos Kshatriyas? ¡Qué vergüenza! No lo llamaré por este nombre”.

Ningún nombre es dado al Atma

Alarka significa perro loco. El rey preguntó: “¿Mi hijo ha de ser llamado un perro loco?”. Madhalasa se acercó al rey y le dijo: “Una persona que no conoce su verdadera naturaleza, que no tiene conciencia de su divinidad y que no conoce su unidad con Dios es peor que un perro loco. ¿Qué valor debería asignarse a los nombres de personas que no han reconocido su verdadera naturaleza? ¿Qué significado pueden tener los nombres para personas necias que no son conscientes de la unidad del universo y que no se dedican a la contemplación de la divinidad? El cuerpo es humano en su forma, pero ellos no son meros hombres. Son las encarnaciones del Atma, el Ser Sin Forma y Sin Atributos. Son puros e inmaculados. Es pura ignorancia darle un nombre al Atma”. En vista de esta creencia, Madhalasa comenzó a enseñarles a sus hijos desde una edad temprana sobre su naturaleza espiritual esencial y su divinidad inherente.

Hoy, las madres son responsables de la buena o mala conducta de sus hijos. Es una cuestión de vergüenza para cualquier madre decir “Mi hijo no hace caso a mis palabras”. Si la madre hubiera educado al hijo a lo largo de las líneas correctas desde el principio, él no se comportaría de este modo. Se debe hacer crecer derecha a la planta de calabaza atándole una piedra desde que es una planta joven. Del mismo modo, se debe atar la piedra de la disciplina y la devoción a un niño desde su infancia. Las madres experimentan la desobediencia de sus hijos porque ellas no lograron inculcar disciplina en los primeros años. Madhalasa comenzó a enseñarles a sus hijos desde su infancia de este modo: “Niño, tú no eres un hijo ni yo una madre. Ambos somos manifestaciones de Sat-Chit-Ananda. Somos como las olas de un océano, que no son diferentes unas de otras. Todos hemos surgido del océano de Sat-Chit-Ananda. Es una necedad pensar otra cosa”.

Colocando al niño en la cuna de Omkara sobre el almohadón de Tattvam Asi, Madhalasa lo nombró Eruka (Conciencia, Atma, Prajña o Brahmán) y convocó a todos los Devas para que mecieran la cuna.

Para ser verdaderos seres humanos respeten a sus padres

De este modo, las madres de la antigüedad enseñaban a sus hijos la verdad acerca de su divinidad y los hacían conscientes de su verdadera naturaleza. Así, las sagradas historias de Bharat eran enseñadas a los niños, que aprendían a respetar a sus padres y mayores. Si uno no respeta a sus padres ni venera a su preceptor, ¿puede ser llamado un ser humano? Para ser un verdadero ser humano uno tiene que respetar a sus padres y parientes desde la niñez, venerar al maestro en la infancia, complacer a los mayores en la edad adulta y adorar a los sabios en la vejez. Haciendo caso omiso de estos deberes, hoy los jóvenes viven desenfrenadamente. Ellos deben tomar conciencia de lo preciosa que es la vida humana, tal como lo describió Tulsidas. Desde el principio, las madres deben enseñar a sus hijos el inmenso valor de la vida humana. ¡Qué pena! Ellas mismas no conocen su valor. ¿Cómo van a enseñar a otros? Por ende, los padres mismos deben aprender el valor de la vida humana. Ellos deben tener fe en la divinidad de la vida humana.

Hoy, debido a que el temor al pecado y el amor por Dios se han vuelto raros, la moralidad en la sociedad está ausente. Incluso cuando la gente parece ofrecer Namaskar (salutación con manos unidas), esto no surge del corazón y es sólo un gesto artificial. ¿Por cuánto tiempo tales expresiones artificiales sostendrán a un hombre? Lo que se necesita es una mente pura, llena de pensamientos sublimes. Debe ser desinteresada. Cuando la mente es egoísta, el hombre se vuelve egoísta. Un hombre con una mente contaminada despliega miradas viciosas. Sus palabras y acciones son impuras. Si el corazón es puro, todo lo demás será puro.

El Atma es como una llama en el cuerpo

El Atma es como una llama en el cuerpo. Cuando está cubierta por los diez sentidos, su luz se filtra a través de diez agujeros, por así decirlo. Y cuando además está cubierta por la manta de Abhimana (apego a los objetos mundanos), la refulgencia del Atma (Ser Divino) no es visible. Cuando se abandona el apego y la conciencia corporal se va, el Ser se revela en toda su luminosidad.

El rey Vikramaditya una vez se encontró con un Brahmana que había estado repitiendo mantras y realizando yagas durante años para tener una visión de Dios. Vikramaditya oró con todo su corazón por un breve instante y tuvo la visión de Dios. El Señor le dijo a Vikramaditya que Dios no responde a la mera repetición mecánica de mantras o la ejecución de rituales. “Yo respondo al llamado de un devoto sincero incluso cuando él dice ‘Madhava’ sólo una vez con un corazón puro.”

Los rituales hechos por personas sin sentimientos en el corazón son secos y sin vida. Son como el espejismo en un desierto donde ustedes ven agua pero eso no puede saciar su sed. Incluso cuando cantan bhajans, deben pronunciar los nombres desde la profundidad del corazón, no concentrándose en Raga y Tala (la melodía y el ritmo).

Un joven estudiante, que habló anteriormente, se refirió a que Shirdi Sai había tomado dos rupias de los devotos. Las dos rupias representaban la fe y la devoción. Cuando ambas se juntan, pueden crecer hasta convertirse en un gran árbol y dar el fruto de la Gracia Divina.

Hoy se observa el Día del Niño en todo el mundo. Los padres no deben dudar en corregir a sus hijos cuando van por mal camino. He aquí un episodio del Ramayana que ilustra cómo un devoto que no busca otra cosa que el amor de Dios es premiado ampliamente por el Señor.

Cómo Rama premió a Su devoto

Rama estaba regalando todas sus posesiones antes de partir hacia la selva. Un anciano Brahmana se acercó tambaleándose a Rama en busca de Su darshan. Cuando Rama le preguntó qué quería, él respondió que no quería nada y que había venido sólo para tener una visión de Rama ya que no estaba seguro de vivir hasta que Rama regresara de la selva luego de 14 años. Rama estaba tan conmovido por el corazón puro del Brahmana que insistió en que el anciano recibiera algún regalo de él. Sometiéndose a la voluntad de Rama, el Brahmana aceptó recibir el regalo. Rama entonces le pidió al Brahmana que arrojara su bastón tan lejos como pudiera. Toda la tierra cubierta por el lanzamiento del bastón sería suya. El anciano Brahmana dijo: “Aunque no tengo deseos, tengo que obedecer la orden de mi rey”. Él arrojó el bastón cantando el nombre de Rama. Cubrió un área extensa, que Rama le regaló al Brahmana. El Brahmana, cuyo nombre era Trijata, dijo: “Oh, Rama, ¿por qué he de tener esta tierra? Mi gati (destino), stiti (posición), mati (mente) y sampati (riqueza) son todos tuyos únicamente. Por eso es que he venido a verte”. Rama dijo: “Las personas como tú son el orgullo de nuestra sociedad”.

Hoy, en el Kali Yuga, es extremadamente raro encontrar tales personas. El egoísmo y la codicia imperan en todas partes. Los padres tienen el deber de formar a sus hijos como hijos ideales de la nación. Los estudiantes que han obtenido la proximidad con Sai deben desarrollar más y más sabiduría espiritual. Líbrense de los pensamientos negativos primero. Luego traten de desarrollar buenos pensamientos. Ustedes están viviendo en el Ashram de Swami. ¿Hasta qué punto están siguiendo el código de conducta relativo a la vida de Ashram? No tiene sentido mantener el cuerpo en el Ashram y permitir que la mente deambule por otra parte. Deben tener sólo Daiva Chintana (pensamientos de Dios) en su corazón.

Traduccion Mercedes Wesley