Jada y chaithanya (10/07/1959)

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( Impreso en castellano en Mensajes de Sathya Sai, Tomo 01 cap. 21 )

Jada y chaithanya

10 de Julio de 1959

Bangalore, Akhandabhajana

Todos han probado la dulzura del nombre del Señor durante veinticuatro horas de bhajans continuos (akhandabhajana). Akhanda significa sin interrupción, sin descanso. Me alegro de que cantaran sin cesar y también de que seleccionaran el Namavalis de las múltiples formas de Dios, en vez de cantar un solo nombre en particular todo el tiempo, como si la personalidad de Dios sólo tuviera una faceta. El mismo hombre es padre para sus hijos, tío para sus sobrinos, hermano para algunos, primo para muchos otros e hijo para sus padres. Así, Dios también tiene muchos aspectos y cuando se conducen bhajans se debe tratar de satisfacer a todos los que toman parte recordándoles las múltiples manifestaciones del Señor, y no sólo a Rama o Krishna o Sai Ram.

Además, akhandabhajana significa que no debe ser meramente una cosa que dure veinticuatro horas o hasta siete días; debe continuar desde el nacimiento hasta la muerte, debe continuar hasta la contemplación de la fuente y meta de las cosas. La procesión hacia el sitio de la cremación empieza de inmediato al nacer y el latido del corazón es el golpe del tambor que marca la marcha hacia ese lugar. Algunos toman un camino más largo, otros llegan rápidamente, pero todos están en camino. Por lo tanto, los bhajans deben comenzar en la infancia y deben continuar. Deben ser constantes compañeros del hombre, su solaz y su fuerza. No los dejen para la vejez, pues son el alimento esencial de la mente.

Todos han sido conmovidos por estos bhajans aquí y se sienten felices por haber tenido la oportunidad de unirse a los mismos. Pero es un mero sentimiento pasajero. Ustedes que hoy compartieron esta glorificación del Señor, mañana se unirán con entusiasmo a alguna otra reunión donde se honrarán la falsedad y la injusticia. No hay consistencia en su comportamiento. Lo que sienten como correcto y lo que son, están en distintos polos. Esta no es la señal del devoto (bhaktha). Si no hay el cultivo de la sinceridad (sraddha), ¿cómo pueden tener paz (shanti) y felicidad (santhosha)?

La gente busca afanosamente la paz y la felicidad de mil maneras y por diferentes caminos. El doctor Bhagavantham me decía poco antes de mi venida aquí, en el Instituto Tata de Ciencias, que hay algo más allá de este mundo objetivo, algún misterio que se hace más profundo y más misterioso a cada adelanto de la ciencia. Cuando se abre una puerta, aparecen diez puertas cerradas ante la vista del sorprendido científico. Por eso la verdadera paz sólo puede obtenerse en las profundidades del espíritu, en la disciplina de la mente, en la fe, en la base única de toda esta aparente multiplicidad. Una vez que se haya logrado esto, es como tener oro: puede hacerse cualquier variedad de ornamentos con él.

Es sólo cuestión de la experiencia propia. Y la felicidad de esa experiencia, el profundo regocijo que la acompaña no puede comunicarse con palabras. Todo ese escuchar (sravanam) y ese cantar colectivo (kirthanam) es el bálsamo que aplican externamente. Ambos son necesarios. Así también el dharma y el karma son necesarios; el karma es la fundación de la devoción (bhakthi). Es el basamento sobre el cual se construye la devoción. El dharma es la actitud con la cual se hace la acción, la verdad, el amor, la ecuanimidad, con los cuales se activa la mente cuando desea hacer algo.

El karma ha de ser eliminado a través del dharma. Aquellos que están dominados por el tamas (la cualidad que produce la ignorancia) hacen karma sólo por los frutos del mismo y recurren a todos los subterfugios a fin de obtener ganancias de ello; para ellos, el fin justifica los medios. Aquellos que están dominados por el rajas (la cualidad que produce la acción) son orgullosos y pomposos y alardean de que ellos son los hacedores, los benefactores y los experimentadores. Aquellos que están dominados por el satva (la cualidad de la bondad, la pureza) harán karma sin importarles los frutos del mismo, dejando el resultado al Señor, no preocupándose si lleva al éxito o al fracaso, conscientes de sus deberes y nunca de sus derechos.

En realidad, hay más alegría en el hacer mismo que en el resultado que pueda obtenerse. Ésta debe ser su experiencia. Todos los detallados preparativos que el jefe de casa hace para un matrimonio en la familia: la recepción, el agasajo, la iluminación, la música, son cosas emocionantes mientras se planean y ejecutan; pero una vez hechas, ya no dan tanto placer. Al final, cuando vienen las facturas, hasta causan disgusto y dolor. Por esto debe ser fácil descartar los frutos de la acción, siempre y cuando dediquen algún pensamiento al proceso del karma y al valor del fruto.

El jiva o alma individual ha venido a este nacimiento a fin de revelar el esplendor de la chispa que es de la divinidad. El cuerpo es la mecha de la lámpara, el ansia de Dios es el ghi (mantequilla clarificada) que alimenta la llama. Pero al igual que la rata que, atraída por el fuerte olor del cebo en la trampa, descuida todos los demás alimentos en el granero y cae presa de su propia necedad, así el hombre descuida su verdadero sustento y malgasta su vida en la persecución de riquezas mortales.

Deben mirar y pensar en lo permanente (nithyam) en toda esta transitoriedad (anithyam). Este drama tiene sólo dos actores que hacen un millón de papeles: lo inerte y la conciencia (jada y chaithanya). Al igual que el violinista Chowdiah que acaba de tocar diez ragas y que puede tocar 400 en las cuatro cuerdas, jada y chaithanya representan juntos todos estos papeles. Con sólo 26 letras del alfabeto se forman todas las palabras del diccionario y se escriben, leen y entienden millones de libros. Pero ustedes deben ver a través de este drama y descubrir al director de escena (sutradhara), que no es otro que Dios.

Esto se puede hacer a través de la devoción (bhakthi) basada en el karma sin deseo (nishkama karma). La devoción es de distintos tipos, según la tendencia inherente (samskara) del devoto y el estado de su mente y la etapa de su desarrollo. Hay la devoción tranquila (shanta bhakthi) de Bhishma, la devoción materna (vatsalya bhakthi) de Yasoda, la devoción con amor personal por Dios (mathura bhakthi) de Gouranga y Mira, la devoción amorosa (anuraga bhakthi) de las gopis o pastoras. De todas éstas la actitud de que se es el sirviente del Señor (dasya bhakthi) es la más fácil y la mejor para la mayoría de los aspirantes en la actualidad. Significa la entrega total (saranagathi) o entrega de la voluntad individual a la voluntad suprema (Prapaththi). Ésta resulta de la devoción tranquila (shanta bhakthi).

La devoción tiene que desarrollarse por varios medios, o en realidad, por todos los medios. La mente y la razón deben ser adiestradas y controladas, esa es la meta. Ellas pueden llevarlos hasta la no dualidad (visishtadwaitha); luego, la experiencia de la no dualidad depende de su gracia; la fusión con Dios (sayujyam) está en sus manos. Los principales medios para lograrlo son el escuchar (sravanam), el cantar (kirthanam), la recordación (smaranam), la adoración de los pies del Señor (padasevanam), la alabanza (vandanam), la actitud de que se es el sirviente del Señor (dasyam), el afecto (sneham) y el ofrecerse a Dios (atmanivedanam). Sneham viene antes de atmanivedanam porque entre amigos no hay temor, desconfianza, incredulidad o vacilación.

Es para despejar el sendero del progreso espiritual del hombre que ha venido el avatar. La intranquilidad (ashanti) en la cual se encuentra sumido el hombre debe ser eliminada. Esto es lo que se quiere decir con «la salvación de los sadhus» (parithranaya sadhunam), la salvación de todas las buenas almas individuales de los tentáculos de la intranquilidad o aflicción causada por la falta de conocimiento de la relativa falta de importancia de las cosas mundanas. Todas las almas individuales deben lograr la paz y la felicidad; esa es la misión para la cual el Señor vuelve una y otra vez a esta tierra. Él elige un lugar lleno de santidad (pavitrata) y de divinidad (divyatvam) y toma forma humana para que puedan conocerlo y hablar con Él, comprender y apreciarlo, escuchar y seguirlo, experimentar y beneficiarse de Él.

Cuando la divinidad es invisible, sin forma, ustedes la concretizan como quieren y le rezan y obtienen consuelo y fuerza de ella; pero la tragedia es que cuando está delante de ustedes, concretizada en forma humana, ustedes dudan y discuten y niegan. La gente se postra ante el naga de piedra y derrama leche encima y lo lava amorosamente con aguas sagradas; pero cuando se materializa en una verdadera cobra, huyen despavoridos. Pero un verdadero devoto no tiene miedo ni incredulidad. Prahlada temblaba ante la forma de Narasimha cuando se le apareció saliendo del pilar, y cuando el Señor le preguntó por qué, él contestó que no se debía al miedo ante la forma de Dios, pues como dijo, todas sus formas son bellas ya que son divinas; se debía al miedo de que la forma se desapareciera pronto y pudiera perder la espléndida visión del Señor. Su padre estaba tan lleno de rajoguna que él vio la terrible forma de león de Narasimha; pero Prahlada no la vio así. Para él, el Señor parecía bello y lleno de gracia, pues él estaba saturado de devoción.

Para obtener perlas hay que sumergirse profundamente en el mar. ¿De qué sirve chapotear entre las olas cerca de la costa y jurar que el mar no tiene perlas y que todos los cuentos de su existencia son falsos? Así también, si quieren realizar todo el fruto de este avatar, tírense a lo profundo y sumérjanse en Sai Baba. La indiferencia, la vacilación, la duda, el cinismo, el escuchar cuentos de nada sirven. Concéntrense en una fe completa; sólo esto puede traer la victoria. Esto es cierto en cualquier actividad mundana, ¿no es así? ¿Cuánto más cierto debe ser entonces en el campo espiritual? Pero si ya han adoptado algún nombre y forma, no los cambien, no escojan otra en lugar de la forma misma del amor divino (premaswarupam). Cien personas pueden venir a su casa y hasta tratarlos con afecto, pero no las llaman ustedes papá. Tengan la mente fija en el uno; no dejen que nubes de duda sobre si es grande, si es Dios, nublen su fe. Sean osados. Reconozcan la gloria que han presenciado; proclamen la alegría que han experimentado; confiesen la gracia que han ganado. Cuando la gente les pregunte si van a Puttaparthi, por ejemplo, y si cantan bhajans, digan orgullosos que sí, pues no hay deshonra en caminar por el sendero recto.

Hay gurues que insisten en una obediencia implícita, que aconsejan a sus discípulos hasta golpear a cualquiera que dude de su maestro. No tengo sino desprecio por todos éstos y he venido para darles a ellos consejos apropiados. El gurú no puede nunca usurpar la posición de Shiva; es mejor que Shiva mismo sea su gurú, antes que tener a tales maestros egoístas y ávidos de poder. Dejen a los que cavilan solos, con su karma y su ananda tamásico, no sólo a aquellos que me ignoran, sino aun a aquellos que se mofan de todas las formas de Dios y hasta de la idea misma de Dios. Desarrollen fe en ustedes mismos, para que puedan estar como roca que desafía las aguas rugientes de la avenida de la negación. Esa fe les hará olvidar las circunstancias cambiantes del mundo externo. Cuando a Ramadas lo metieron a la cárcel le agradeció a Rama la gran bendición pues consideraba que ahora podía llevar a cabo la repetición del nombre ( namasmarana) sin ser molestado por el mundo, ya que estaba misericordiosamente oculto detrás de los altos muros de la prisión.

Sólo depende del punto de vista el que sean felices o infelices; eso colorea todas las actitudes y opiniones. Ramadas cantó las hazañas de Anjaneya en Lanka y, mientras lo hacía, mencionó los lirios blancos de la isla. Anjaneya le oyó cantar e inmediatamente protestó por la descripción. Dijo que nunca había visto una flor blanca allí; los lirios de Lanka eran rojos, declaró. Ramadas, sin embargo, insistió en que eran blancos. Anjaneya se molestó ante la imprudencia de los poetas que trataban de oponer su imaginación como testigos expertos y apeló a Rama para que intercediera. Rama estuvo de acuerdo con Ramadas. Dijo que Anjaneya las veía rojos porque sus ojos estaban afectados por la ira rajásica contra toda la tribu de los Rakshasas.

Por esto, si ustedes tienen paz, el mundo les parecerá un lugar tranquilo y pacífico; si tienen ashanti, el mundo estará lleno de ashanti. Shanti debe ganarse con prácticas espirituales, no con el estudio de libros. Un juez lee enormes volúmenes y escribe una sentencia para un juicio; otro juez lee los mismos enormes libros y escribe una sentencia totalmente opuesta en el mismo juicio. Los libros son sólo guías para el mismo tramo de camino. Después, tienen que encontrar el camino ustedes mismos y éste se hace más y más fácil a medida que van adelantando. Un naya paisa (céntimo de rupia) y otro hacen dos, cuatro más hacen un anna, y cien hacen una rupia. Los primeros pasos son los más difíciles; el peregrinaje hacia Kasi comienza con un primer paso.

Alimenten la llama del desprendimiento (vairagya) con astillas hasta que crezca en una gran hoguera; acepten todas las oportunidades de desarrollar el discernimiento (viveka). Si ustedes son buenos para este loka o universo, entonces el lokanatha o maestro del universo derramará amor sobre ustedes. Háganse capullos, derramen la fragancia del servicio (seva) y del amor (prema), entonces llevaré con placer esa guirnalda compuesta por todos ustedes.

Adopten el nombre del Señor y repítanlo siempre. Yo estaba escuchando los bhajans que cantaron aquí ayer y hoy. Sus voces eran bajitas; apenas se oían fuera de este salón. Sé que en cierta institución donde decidieron hacer bhajans continuos, tuvieron que emplear algunas personas pagándoles determinada cantidad por hora para que su plan pudiera tener éxito. Canten bhajans con fe y entusiasmo. Dejen que toda la ciudad retumbe con la devoción que ponen ustedes en cada nombre que cantan. El nombre promueve el compañerismo y establece la concordia, aplaca todas las tempestades y otorga paz.

Bangalore, Akhandabhajana, 10-07-1959.