Mensaje de la pizarra de Prashanti Nilayam del día 10 de marzo de 2020

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Cuando se enciende una lámpara en el templo, recuerden que no son el templo ni la deidad los que necesitan iluminación, sino el devoto. El templo material, de piedra y argamasa, puede iluminarse con algunos focos y luminarias, pero en realidad, cada persona es un templo ambulante, con el Señor instalado en el altar del corazón. Este altar debe brillar, reluciente y claro. Actualmente está sumergido en la oscuridad de la falsedad, la injusticia, la crueldad y el orgullo. El acto de “encender” simboliza la iluminación del corazón, la destrucción de la oscuridad del egoísmo y la ignorancia, para que el Señor pueda revelarse en toda su gloria. El problema es que si bien el conocimiento crece rápidamente en todos los campos, la sabiduría se queda atrás. Las personas son esclavas de la pasión y el orgullo, y están infectadas de envidia, cinismo y arrogancia por doquier. Permiten que su mente los arrastre donde quiera. ¡El control de la mente puede lograrse, mediante la disciplina espiritual y el entrenamiento! (Discurso, 18 de julio de 1961)