Mensaje de la pizarra de Prashanti Nilayam del día 10 de septiembre de 2020

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Las Upanishads prescriben ciertas prácticas espirituales (“sadhanas”) como remedio para librarse del diálogo interno constante (“manasika-sambhashana”), el cual es un obstáculo para la paz interior. La primera, es la regulación de la respiración (“pranayama”). El pranayama no es una gimnasia ni un ejercicio formidable. La mente debe concentrarse en el período de retención del aire (“kumbhaka”), en el proceso de inhalación (“puraka”) y en el de exhalación (“rechaka”). Cuando la atención es fijada de esta manera, se le dará fin a la conversación interna sobre temas irrelevantes y se adquirirá fuerza mental. La segunda práctica espiritual, es meterse de lleno en actividades beneficiosas, es decir, en el servicio a los demás ayudándolos a reducir el sentido del ego y en actos que sean buenos y piadosos. Cuando nuestros pensamientos se ocupan en tales actividades, la mente se aparta de la conversación en la que acostumbra enredarse. Por otra parte, la práctica de escuchar los consejos espirituales, reflexionar acerca de ellos, y descubrir formas y medios de confirmar la fe en el Espíritu (“sravana-manana-nididhyasana”), así como la recitación de los nombres de Dios y el retiro de la mente de la persecución de lo sensorial (“japa” y “tapa”), han sido prescriptos por las Escrituras para silenciar esta divagación mental. (“Vidya Vahini”, capítulo 18)