Mensaje de la Pizarra de Prashanti Nilayam del día 19 de mayo de 2022

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El Señor y Su nombre son uno solo, pero ¡la dulzura del nombre rara vez se encuentra en la forma! Al traer a la memoria el nombre de la flor «rosa», su fragancia, sus delicados pétalos e intenso color es lo que se recuerda; sus espinas y el trabajo que a uno le costó obtener la flor, son olvidados. Pero si, en cambio, uno se pone a considerar su origen e historia previa, la planta de la que proviene, sus hojas y ramas, es probable que se olvide de la flor, que es la parte más importante, hermosa y atractiva, y solo se hable de «la planta». Veamos esto con otro ejemplo. En cuanto se menciona el nombre “mango”, uno recuerda una dulzura incomparable. En cambio, si se tiene un mango real en la mano, primero surge la duda en la mente acerca de si será dulce o agrio; luego uno se dedica a distinguir la piel, la fibra, el jugo, la nuez, la corteza, la semilla, etc. Cuando se repite solo el Nombre, estas cosas no acuden a la mente. Solo se recuerda la dulzura. Sathya Sai. Dhyana Vahini, capítulo 7.