Mensaje de la Pizarra de Prashanti Nilayam del día 6 de abril de 2022

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El Ramayana tiene que ser leído no como un registro de una carrera humana, sino como la narrativa del advenimiento y las actividades de una encarnación de Dios (Avatar). Debemos dedicarnos con determinación a percibir a través de nuestra propia experiencia los ideales revelados en esa narrativa. Dios es omnisciente, omnipresente y omnipotente. Las palabras que pronuncia mientras está encarnado en la forma humana y los actos que se digna permitirse durante su estancia terrenal, son inescrutables y extraordinariamente relevantes. Los preciosos manantiales de su mensaje allanan el camino de la liberación para la humanidad. No consideren a Rama un descendiente de la dinastía solar, el soberano del reino de Ayodhya, o el hijo del emperador Dasaratha. Estos correlatos son solo accesorios y accidentales. Este error se ha hecho habitual en los lectores modernos; prestan atención solo a las relaciones y afiliaciones entre los personajes de la historia que leen; ¡no profundizan en los valores que ellas representan y demuestran! Sathya Sai (Ramakatha Rasavahini, Capítulo 1)