Mensaje de la pizarra de Prashanti Nilayam del día de 11 de noviembre de 2020

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A menudo les he dicho que Mi vida es Mi mensaje. Los Avatares lo proclaman y demuestran así su Divinidad. Son niños entre los niños, hombres entre los hombres y mujeres entre las mujeres, para poder responder a su alegría y dolor y consolarlos, e infundir confianza y valor en sus decaídos corazones. Los Avatares aparecen entre los humanos ya que no son las aves, las bestias, los árboles y demás quienes se han deslizado hacia lo antinatural y extraño. Son solo los humanos quienes, persiguiendo el espejismo de la felicidad mundana y el placer sensual, han olvidado la tarea para la que han venido a la tierra. Dado que Dios asume una forma humana para restaurar el Dharma y llevar al hombre de regreso al camino de la virtud y la sabiduría, nada puede agradar más a Dios que la rigurosa adhesión al Dharma. Uno se puede adherir al camino del Dharma, si es consciente de lo Divino en todo lo que ve, oye, toca o saborea. Eso llenará cada momento de su vida con el entusiasmo de la autorrealización. (Discurso, noviembre de 1970)