Tolerancia (02/08/1958)

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( Impreso en castellano en Mensajes de Sathya Sai, Tomo 01 cap. 12 )

Tolerancia

2 de Agosto de 1958

Venkatagiri

No había pensado hablarles esta noche; pero, por supuesto, no necesito ninguna preparación. Mi sankalpa (voluntad) y su cumplimiento son instantáneos. Sri Subbaramaiah acaba de hablar acerca de algunos importantes principios para la guía de la vida, tales como el cultivo de las virtudes, el desarrollo del carácter, el control del odio, etc. Consejos como éstos se dan desde cientos de podios cada día, y la gente escucha y se va; no practican lo que han oído; y por esto las cosas quedan como están. Esto se debe a que los que aconsejan no siguen lo que predican. Deben dar el ejemplo del valor de lo que enseñan. Describen las ventajas de adquirir virtudes y los beneficios del control del odio, como los ciegos aquellos que describían el elefante, más de oído que como resultado de la experiencia.

Hoy en día hay tanto desasosiego en cada individuo porque no existe armonía dentro de él mismo. Las reglas del varnasrama (las reglas de conducta de las distintas profesiones en tiempos védicos) que nos han venido a través de las edades, prescriben un tipo de conducta; los libros que leemos recomiendan otro; la experiencia da consejos contradictorios. Pero la paz depende de la mente, y de su despertar, el secreto de la serenidad. El cuerpo es la posada, el jiva o individuo es el peregrino y la mente es el guardián. La mente busca la felicidad (sukha); cree que la felicidad puede obtenerse en este mundo mediante fama, riquezas, tierras y propiedades, de otros individuos o relaciones; aún más, desarrolla imágenes del cielo donde hay una felicidad todavía más intensa por mucho más tiempo; finalmente, descubre que la felicidad eterna y completa sólo se puede obtener morando en la realidad de su propio ser, que es la bienaventuranza misma.

El jivatatva o principio vital es como el grano cubierto por la cáscara de la maya (ilusión), al igual que el arroz está envuelto en su cáscara. La maya debe eliminarse; el jivatatva debe hervirse y ablandarse y asimilarse para que pueda añadirse a la salud y a la fuerza. El arroz ablandado puede compararse al paramatma o alma suprema. Debe usarse la mente para este proceso. Debe fijarse en la verdad y en lo permanente (sathya y nithya). Para remover la cáscara de la ilusión el instrumento es el discernimiento (viveka). Desarrollen el poder de discernimiento y descubran lo que es permanente y lo que no lo es, lo que es beneficioso y lo que no lo es. Aun en la selección de un gurú deben de usar su discernimiento. No todas las nubes producen lluvia. Un verdadero maestro será capaz de atraer buscadores desde lejos con su sola personalidad. No necesitará que hablen de él en términos brillantes; su presencia se sentirá y los aspirantes se apurarán a ir hacia él, como las abejas hacia un loto en plena floración.

Busquen siempre la luz, llenos de confianza y deleite. No cedan a la desesperación que nunca produce resultado alguno. Sólo empeora el problema, pues ensombrece el intelecto y los sumerge en la duda. Deben escoger el camino del sadhana con mucho entusiasmo. Los pasos indiferentes y vacilantes no darán fruto. Es como limpiar un lugar lleno de fango con una corriente de agua. Si la corriente del agua es lenta, el fango no podrá ser limpiado. La corriente debe ser fuerte y rápida a fin de que se lleve todo por delante, para que el fango pueda ser lavado.

Les hablaré de estos primeros pasos solamente, pues son los más importantes para el sadhaka; y todos ustedes son o serán, tarde o temprano, sadhakas. La liberación (moksha) está en lo sutil (sukshma), o sea que puede obtenerse por medios sutiles. Traten a los demás de la misma manera que quisieran que los trataran a ustedes. Nunca cavilen sobre el pasado; cuando la aflicción los embargue no recuerden incidentes similares de su experiencia pasada añadiéndola a la suma total de su dolor; recuerden, más bien, los incidentes en los cuales no sufrieron, en los cuales fueron felices. Saquen consolación y fuerza de tales recuerdos y elévense por encima de las aguas del dolor. A las mujeres se les dice débiles porque ceden a la ira y al dolor con más facilidad que los hombres, así que pido a ellas hagan un esfuerzo especial para sobreponerse a esos sentimientos. El recordar el nombre de Dios (namasmarana) es el mejor antídoto para esto y si hombres y mujeres lo practican, el Señor vendrá en su ayuda. Esto inspirará la fe en que todo es la voluntad del Señor y les enseñará que no tienen ningún derecho a alegrarse o a desesperarse.

Cuando van a consultar a un médico, deben tomar la medicina que él les prescribe y seguir su consejo e instrucciones. De nada sirve culparlo si no cumplen. Porque, ¿cómo puede curarlos si no beben el remedio o no siguen las restricciones que les ha impuesto o no regulan su dieta de acuerdo con su consejo? ¡Hagan lo que yo les digo, sigan mi consejo y, entonces, observen el resultado!

Es una tontería el cavilar sobre las desgracias o los errores una vez cometidos y castigarse a sí mismos por ellos rehusando comer. Es una manera muy infantil de corrección. ¿De qué sirve maltratar el cuerpo para corregir la mente?

Si no pueden amar a los demás, no los odien ni sientan envidia de ellos. No malentiendan sus motivos ni les hagan reproches; tal vez sus motivos son tan nobles como los suyos o su acción puede deberse a la ignorancia, antes que a la maldad o a la malicia. Perdonen las faltas del otro pero traten con dureza las suyas propias.

La cultura santa de esta vieja tierra ha sido dañada por una sola impureza: la intolerancia ante el éxito de otro, ante su prosperidad y progreso. Si no pueden ayudar a otro, por lo menos eviten hacerle daño o causarle dolor. Esto en sí es un gran servicio. ¿Qué derecho tienen de buscarle las faltas a otro o a hablar mal de él? Cuando dicen que nada ocurre en la tierra sin su voluntad, ¿por qué se molestan o enojan? Su deber es limpiarse y dedicarse a la propia purificación interna. Esa empresa les traerá la cooperación de todos los hombres buenos y encontrarán que la fuerza y la alegría fluyen dentro de ustedes.

Venkatagiri, 02-08-1958.