Discursos dados por Sai Baba – 07. 17/03/73 Restablezcan el equilibrio

Discursos dados por Sai Baba

{SB 12} (54 discursos 1973 a 1974)

07. 17/03/73 Restablezcan el equilibrio

( Impreso en castellano en Mensajes de Sathya Sai, Tomo 08 cap. 37 )

Restablezcan el equilibrio

17 de Marzo de 1973

Simla

El hombre es un peregrino ubicado en un largo viaje; ha partido desde la piedra, pasando de lo vegetal a lo animal, y ahora ha llegado a la etapa humana. Aún tiene un largo camino por caminar para alcanzar lo Divino y, por lo tanto, no debería detenerse. Cada instante es precioso, cada paso debe llevarlo más lejos y más cerca. Aquellos nacidos en Bharat son realmente afortunados, pues aquí millones han transitado ese camino, y hay disponibles muchas clases de guías, quienes pueden conducirlos por los senderos más fáciles y más cortos.

Ellos les indican la dirección del lugar de donde vinieron ustedes, pues lo han olvidado y por eso se encuentran impotentes cuando se les pregunta sobre él. También les indican la meta que deberían alcanzar cuando el duro trabajo del viaje terminó, y sobre las seductoras atracciones en el camino, las cuales deben evitar.

El hombre es la síntesis de todos los sentimientos, emociones y reacciones que surgen en su mente. La mente es la sede de todos los impulsos, deseos y pensamientos. Cuando la mente está limpia, el mundo conocido por ella también estará limpio.

Cuando la mente está turbia y plagada de temor, el mundo aparecerá miserable y deprimente. Muchas personas acusan al mundo sin saber que la culpa reside en ellos mismos. Su forma de pensar está retorcida; sus pensamientos no están sanos; sus mentes están inquietas, debido a que ellos están demasiado llenos de deseos insatisfechos. ¡Ricos o pobres, educados o incultos, altos o bajos, ven al mundo a través de los cristales de sus propios prejuicios y predilecciones, y lo condenan o lo alaban con el fin de complacerse a sí mismos! El dinero viene y va, la moralidad viene y crece.

El estudio adecuado de la humanidad es el hombre. Pues el hombre es el centro de las cosas. Y, en el hombre, la mente tiene que ser estudiada, controlada y regulada. Sus pensamientos se originan en la mente, se expresan a través de las palabras y se materializan a través de los hechos. Estos tres tienen que ser adecuadamente coordinados por el Intelecto; o bien, la vida se convierte en una tragedia. La mente tiene que ser entrenada para desarrollar el gusto por lo bueno y lo piadoso; no por el dinero y los logros materiales. El dinero viene y va, pero la moralidad viene y crece.

El hombre, en su ignorancia, afirma que vive sólo para sí mismo, que come y bebe para apaciguar su hambre y sed, que cuida solamente de su salud y comodidades. Dos personas pueden estar durmiendo en la misma cuna, pero cada una tiene sueños que deambulan independientemente por sus propias regiones.

Pero, ¡la verdad es bastante diferente! La actitud egoísta que refrena y reduce sus intereses para sí mismo y para su engrandecimiento, es realmente “la muerte”. La contracción es extinción.

La expansión es vida. El hombre tiene que sentirse a sí mismo como un miembro de la sociedad en la cual ha nacido y que lo ha impulsado y alimentado con ideales e ideas. La vida espiritual no es una existencia aislada. El hombre tiene que sembrar las semillas de amor en su corazón y cosechar paz. Tendría que compartir esa paz con todos. Bhooma eva sukham, dicen los Vedas. Hay felicidad únicamente en lo vasto, lo ilimitado, lo inmenso; no en lo escaso, lo pequeño, lo limitado. El amor conduce a la expansión; el odio conduce a la contracción y a la muerte. Esta es la enseñanza básica de las Sagradas Escrituras del Sanathana Dharma.

La paz tiene que surgir adentro.

Pero, viendo los avances realizados en la ciencia y en la tecnología, ustedes han perdido el equilibrio. El hombre ha aprendi do a caminar en la luna, a vivir en las profundidades del océano, a penetrar en las cortezas más profundas de la Tierra, pero, por desgracia –es una pena–, no ha aprendido cómo vivir en la Tierra y permitirles a otros hombres a vivir también sobre la superficie de la Tierra. ¿Cómo puede el hombre lograr la felicidad y la paz mental, volando alto o nadando profundo? Tiene que cargar con sus problemas y preocupaciones, temores y deficiencias hacia todos aquellos lugares también. A menos que se deshaga de esas cargas, no podrá sentirse liviano y adorable. La paz tiene que surgir adentro; no puede ser agregada desde afuera.

La ciencia tiene su sabiduría, dirigida hacia afuera, hacia artefactos y maquinarias que proporcionan comodidad y conveniencia externas. El científico examina el mundo objetivo de la materia; intenta sobresalir en la visión externa. Aquel que examina el alma y desarrolla la visión interna es el Santo; el Científico planifica máquinas, el Santo confía en el mantra (fórmula sagrada). El equilibrio puede ser restablecido únicamente cultivando la Visión Interna. Esto tiene que realizarse inclusive en las escuelas y universidades. Ellas han descuidado este aspecto por demasiado tiempo.

Si ustedes examinan la naturaleza de la mente, hallarán que es muy semejante a la lente de una cámara. El cuerpo es la cámara, la mente es la lente, el corazón es la placa fotográfica, el pensamiento es el flash y la inteligencia el interruptor. Giren la lente hacia la fuente de la felicidad, no hacia la sede de la ansiedad y el temor; entonces, serán recompensados con una exquisita imagen impresa en vuestro corazón. Es difícil, mejor dicho, casi imposible, girar la lente hacia la dirección que nos fue indicada por los santos y videntes; pues, ¡la mente está verdaderamente caracterizada como un mono! ¿Por qué?, ¡es aún más rebelde que un mono pues ella salta de un palo a otro que está a millas en espacio y siglos en tiempo, en menos tiempo que un abrir y cerrar de ojos! La mente salta de un deseo al otro, y nos enreda en sus vueltas. Reduzcan el deseo, desalojen al ego, expulsen la ira, y la mente será vuestra esclava, en lugar de ser vuestro amo.

El deber sin amor es deplorable.

Prema es la llave maestra que puede lograr todo esto. Es por eso que Yo digo: “Comiencen el día con Amor; pasen el día con Amor; llenen el día con Amor; terminen el día con Amor; este es el camino hacia Dios”. En este sendero no serán detenidos por la ira, la lujuria o la avaricia. Sólo tendrán la compañía de dispositivos buenos y adecuados para un progreso veloz.

Lleven a cabo vuestro deber con Amor, como si así estuviesen adorando a Dios. Muchos líderes reclaman hoy por la libertad para seguir el Sweecha, es decir, swa-iccha, las inclinaciones propias de uno. Pero, la verdadera libertad se obtiene sólo cuando ustedes están libres de la influencia perniciosa de las pasiones como la lujuria, la envidia, el orgullo, la codicia y el odio. Swa-iccha no significa todos y cada uno de los deseos que surgen en vuestra mente; significa la inclinación de vuestro verdadero ser hacia Dios. Si se inclinan hacia Dios, las pasiones que los esclavizan se harán impotentes. Entonces, llevarán a cabo vuestro “deber” como sweccha, pues lo amarán con todo vuestro corazón. El deber sin amor es deplorable; el deber con amor es deseable; el Amor sin Deber, es Divino.

Sweccha significa los mejores intereses del individuo, el pensamiento más puro que surge dentro de él, para su propio bien. Eso significa que toda imitación está excluida. Sigan los dictados de vuestra propia conciencia clara. No copien los deseos y las resoluciones de alguien más; eso es lo que hace un hombre ciego; pero muy frecuentemente él sigue a un hombre igualmente ciego. Dios está alojado en vuestro corazón; Él siempre está listo para guiarlos. Él no aprecia la pompa externa ni el comportamiento exhibicionista. Él no calcula la cantidad de horas que llevaron a cabo bhajans (canto grupal) o japa (repetición del Nombre de Dios), o la cantidad de millas que caminaron durante el Nagarasankerthan (canto devocional por las calles).

Él examina la pureza de vuestro corazón, como se evidencia de vuest
ras palabras y acciones.

No prediquen; practiquen. En la política, en el área de la administración, en las escuelas y universidades, en las institucio nes espirituales, en todas partes, tenemos un exceso de predicadores pero hambruna de practicantes. Los héroes sobre las plataformas demuestran ser ceros cuando bajan al piso. Por consiguiente, demuestren en vuestras propias vidas cómo el Amor puede conferir paz y dicha, cómo todas las creencias conducen al mismo objetivo, cómo todos los hombres son hermanos y hermanas unos de otros. El único mensaje, la única lección que hoy puedo impartirles, es recordarles las grandes tradiciones de Bharat y pedirles que expandan Amor a lo largo y a lo ancho de este gran país. Entonces, la India podrá ser nuevamente el gran líder espiritual de la humanidad y llenar al mundo entero de Amor Divino.

Simla, 17/3/1973