Mensaje de la Pizarra de Prashanti Nilayam 30-08-2019

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Deben saber que cada uno es un peregrino y que cada vida no es más que una etapa en el viaje hacia la ciudad de la liberación. Este cuerpo es un albergue en el que nos quedamos por un corto tiempo durante esta peregrinación. La mente es el cuidador, el vigilante en la posada donde descansamos. No debemos tratarla como si fuera el amo o el dueño. Pero debemos cuidar que la casa, que tenemos el privilegio de ocupar, no sea dañada ni contaminada. Tenemos que cuidar bien de ella y su mobiliario, y tratar al vigilante con cortesía. El peregrino es ayudado o perjudicado por las payasadas de la mente. La mente tiene, como su trama y urdimbre, el deseo o la sed de una cosa u otra, para ganar algo o evitar alguna pérdida. El deseo surge del apego siendo frecuentemente la consecuencia del engaño. El deseo distorsiona y denigra a la mente. Mantiene a la mente incesantemente agitada. La dicha que emana del Atma debe ser almacenada con la ayuda de “buddhi” (el intelecto), como un canal en el reservorio de la mente. Esa es su función genuina. Discurso del 20 de noviembre de 1982.