Mensaje de la Pizarra de Prashanti Nilayam del día 8 de abril de 2022

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El néctar en la historia de Rama es como el río Sarayu, que se mueve silenciosamente junto a la ciudad de Ayodhya, donde Rama nació y reinó. El Sarayu tiene su fuente en el Himalaya, en el Lago de la Mente (Manasa-Sarovar), así como esta historia nace en el lago de la mente. La corriente de Rama presenta la dulzura de la compasión; la corriente de Lakshmana (el hermano y devoto compañero de Rama) tiene la dulzura de la devoción. Así como el río Sarayu se une al Ganges y las aguas se mezclan, también las corrientes de tierna compasión y de devoción (las historias de Rama y Lakshmana) se mezclan en el Ramayana. Entre ambas, la compasión y el amor (karuna y prema) producen la imagen compuesta de la gloria de Rama. Esa imagen satisface el anhelo más preciado de todo indio, y alcanzarla es la meta de todo esfuerzo espiritual. El esfuerzo del individuo es solo la mitad de la búsqueda; la otra mitad es la gracia de Dios. Las personas se satisfacen mediante el esfuerzo propio tanto como por las bendiciones divinas; la satisfacción las lleva, atravesando el oscuro océano de las dualidades, hasta el inmanente y trascendente Uno. Sathya Sai (Ramakatha Rasavahini, Capítulo 1)