Dejen que Prema y Thyaga sean sus ideales (14/01/1997)

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( Impreso en castellano en Mensajes de Sathya Sai, Tomo 30 cap. 2 )

Estén preparados para una vida de sacrificio

19 de Enero de 1997

La luna ilumina la noche, el sol ilumina el día, el Dharma ilumina los tres mundos, un buen hijo es la luz de su linaje.

La luna esparce su luz durante la noche. De día el sol ofrece su luz y muestra el camino. La iluminación para los tres mundos proviene de la Rectitud (Dharma). Un buen hijo no solo es un faro para su familia, es la luz para toda su comunidad (Jati).

La educación es el medio para el despliegue del potencial moral y espiritual del hombre. La educación revela al hombre lo que es correcto y lo que es incorrecto.

Para un buen hijo, un estudiante, hay cinco cosas esenciales.

Primero está la educación correcta, Vidya, que significa “aquello que expele la oscuridad”. En segundo lugar está el discernimiento (Vijñana). Esto se refiere al poder de discernir entre lo permanente y lo transitorio, entre lo verdadero y lo falso. El tercer lugar es para la disciplina (Kramasikshana). No se obtiene disciplina de los libros. En cuarto lugar está el amor por el propio país y su gente (Deshabhimanam). En quinto lugar está el buen carácter (Sathsilam). Solo la persona dotada de estas cinco cualidades puede ser considerada virtuosa.

Los estudiantes deberían reconocer a estas cualidades como sus cinco alientos vitales (Pancha pranas). Sólo un hijo virtuoso dotado de estas cinco cualidades dará lustre a su familia y a su nación.

La verdadera erudición es el carácter, la moralidad y la espiritualidad Hoy el escenario social y el sistema educativo están plagados de defectos. La educación actual se ocupa de impartir conocimiento mundano, sin dar lugar a la ética o la espiritualidad. No equipa al estudiante con competencia o capacidad. Es esencial producir un cambio total, radical, en el sistema educativo. Se necesita una revolución total. Solo entonces el valor de la educación se hará evidente.

En este contexto, también es necesario que cambie la actitud del estudiante. Debería modificar su enfoque del proceso educativo, y así podrá adquirir una verdadera educación. A lo largo del tiempo, la educación ha sido como la mera adquisición de conocimientos librescos. Lo que se necesita hoy es conocimiento práctico.

Cada estudiante debería desarrollar un buen carácter, valores morales y una mente que tienda a la espiritualidad. Estos tres elementos constituyen la verdadera erudición. Los tres han sido sumamente apreciados desde la Antigüedad. Por desgracia, al comienzo de la edad moderna, la moralidad desapareció de la escena. La rectitud y la espiritualidad se han esfumado. Ni los maestros ni las autoridades educativas han mostrado interés por estos elementos esenciales.

La cultura india es sublime. Los Vedas, los Upanishads, los Puranas y las grandes epopeyas son verdaderos océanos de sabiduría suprema. Cada día el sol convierte vastas cantidades de agua del océano en vapor y la devuelve a la tierra en forma de lluvia para nutrir las cosechas que alimentarán a la humanidad.

Aunque la cantidad de agua evaporada por el sol es inmensa, la profundidad del océano no disminuye. Tampoco sube ni un poco el nivel del océano a pesar de la afluencia de aguas de los ríos.

La inmensidad de la cultura bharatiya es como el océano, que no crece ni decrece. Desde la Antigüedad, los sabios de la India han absorbido esta cultura, la propagaron entre la gente y ennoblecieron sus vidas. Hoy los bharatiyas no intentan comprender la grandeza de su herencia cultural. Por otro lado, muchas personas de países extranjeros han explorado los tesoros de esta vasta reserva de conocimiento y se han beneficiado de múltiples formas.

Los rusos y los alemanes utilizaron ampliamente el Rig Veda y el Atharvana Veda para promover sus intereses nacionales.

El Atharvana Veda es una fuente de conocimientos valiosos en relación con las artes y las armas de guerra. Pero hoy, en la India, nadie parece prestarle atención.

Reconozcan la grandeza del sánscrito La cultura bharatiya está basada enteramente en el sánscrito.

Todos los estudiantes bharatiyas deberían reconocer al sánscrito como la madre de todas las lenguas indias. Si uno no conoce el sánscrito, no puede comprender los elementos de la cultura bharatiya.

Como advirtieron el valor del sánscrito, Rusia, Alemania, Japón, Malasia y otros países están introduciendo el estudio de esta lengua en su plan de estudios.

Las estrechas relaciones que mantiene Bharat con algunos países extranjeros desde tiempos remotos, aún no han sido comprendidas por la mayoría de los bharatiyas.

Indonesia aprecia el Mahabharata Quizá sepan, por los libros u otras fuentes, que Indonesia ha dado a su línea aérea el nombre de Garuda Airways. Garuda es el ave divina, vehículo de Vishnu, de acuerdo con la mitología india.

Los bancos de Indonesia llevan el nombre de Kubera, la deidad hindú que representa la riqueza. Aunque la cultura bharatiya sobrevive de manera destacada en otros países, no es tan apreciada en la misma Bharat.

El primer presidente de Indonesia fue el doctor Sukarno. Su padre se dedicó al estudio del Mahabharata. Al admirar las grandes cualidades de Karna como guerrero y dador magnánimo, que jamás le negó nada a alguien que suplicara su ayuda, el padre le dio a su hijo el nombre de Sukarno, a pesar de ser musulmán. De este modo, los extranjeros aprecian lo que es grande en la cultura bharatiya. Sin embargo, los bharatiyas, olvidando la gloria de su cultura, imitan las costumbres occidentales.

Sería bueno recordar el supremo espíritu de sacrificio de Karna.

Aunque debido a su asociación con algunas personas de mentes malvadas su nombre quedó manchado, nadie puede igualar su espíritu de sacrificio.

La gran guerra del Mahabharata llegó a su fin el decimoséptimo día con la caída de Karna. Los Pandavas estaban celebrando su gran victoria sobre Karna. Los Kauravas se sentían absolutamente desesperanzados, ya que Karna era su guerrero más grande.

Los Pandavas se regocijaban por la caída de su oponente más poderoso. Sin embargo, Krishna permanecía sentado a distancia y parecía estar sumido en la tristeza. Arjuna se le acercó y le preguntó por qué se sentía tan triste en un día en que debían estar regocijándose por su victoria. Krishna le dijo que Bharat había perdido a su guerrero más heroico ese día. El héroe que había llevado gloria y buen nombre a Bharat había caído. “Me siento inmensamente triste porque el país ha perdido a un héroe tan grande.” Al oír estas palabras, Arjuna miró a Krishna con un sentimiento de divertida sorpresa. Le dijo: “¡Krishna! Para obtener la victoria de los Pandavas, Tú elegiste el papel de auriga. Debido a eso, los Pandavas obtuvieron su victoria. En lugar de regocijarte por ella, ¿por qué te entristece la caída de nuestro enemigo?”.

La grandeza de Karna como guerrero y dador Krishna respondió: “Karna es la misma encarnación del sacrificio.

El sacrificio es un sinónimo de Karna. No podrás encontrar en el mundo entero a otro hombre que iguale a Karna en espíritu de sacrificio. En la prosperidad o el infortunio, en el triunfo o la derrota, él no podía olvidar la cualidad del sacrificio. ¿Tienes tú ese espíritu de sacrificio? No”. Krishna luego le pidió a Arjuna que Lo siguiera.

La oscuridad había envuelto el campo de batalla. Krishna seguía hablando con Arjuna. Con su dulce voz, Krishna exclamó:

“¡Karna! ¡Karna!”. Este, jadeando en sus últimos momentos de vida, preguntó: “¿Quién me llama? Aquí estoy”. Siguiendo la dirección de donde provenía la voz, Krishna se acercó a Karna.

Antes de llegar junto a él, Krishna adoptó la forma de un brahmán indigente. Karna le preguntó: “¿Quién eres, Señor?”. Karna se estaba acercando a su último aliento. Incluso en ese momento, sin ninguna vacilación o titubeo en su voz, le hizo esa pregunta al extraño. Krishna, haciéndose pasar por un brahmán, respondió:

“Durante largo tiempo he oído acerca de tu reputación de persona caritativa. Has adquirido fama como Karna, el gran dador (Dhana Karna). Hoy, sin saber acerca de tu difícil situación, vine a pedirte un regalo. Debes hacerme una donación”. “Ciertamente te daré cualquier cosa que quieras”, respondió Karna. “Tengo que llevar a cabo el casamiento de mi hijo. Quiero una pequeña cantidad de oro”, dijo Krishna. “¡Ah, qué pena! Por favor, dirígete a mi esposa, ella te dará todo el oro que necesites”, dijo Karna. El “brahmán” rompió a reír y dijo: “¿He de recorrer todo el camino hasta Hastinapura por una pequeña cantidad de oro? Si tú me dices que no estás en posición de darme lo que pido, me iré”. Karna abrió la boca, mostró los empastes de oro en sus dientes y dijo: “Te daré esto. Puedes tomarlos”. Adoptando un tono de repugnancia, Krishna dijo: “¿Qué es lo que sugieres? ¿Esperas que rompa tus dientes y les quite el oro? ¿Cómo podría hacer algo tan malvado?

Soy un brahmán”.

Karna le ofrece su corazón mismo a Krishna Inmediatamente, Karna levantó una piedra que había cerca, desprendió sus dientes a golpes y se los ofreció al “brahmán”.

Krishna, en su papel de “brahmán”, quiso seguir poniendo a prueba a Karna. “¿Qué? ¿Me estás regalando dientes que chorrean sangre? No puedo aceptar esto. Me voy”, dijo. Karna suplicó:

“Swami, por favor, espera un momento”. Aunque no podía moverse, Karna sacó su flecha y apuntó al cielo. Inmediatamente cayó lluvia de las nubes. Limpiando los dientes con el agua de lluvia, Karna se los ofreció con ambas manos. Entonces Krishna reveló su forma original. Karna le preguntó: “¿Quién eres, Señor?”.

Krishna dijo: “Soy Krishna. Admiro tu espíritu de sacrificio. Pídeme lo que quieras”. Contemplando la hermosa forma de Krishna, Karna dijo uniendo las manos: “¡Krishna! ¡Mitigador de dificultades (Apadh-bandhava)! ¡Protector del mundo (Lokarakshaka)! Oh, Señor, que sostienes el universo en Tu palma, ¿qué puedo pedirte?

En este momento de mi muerte, soy afortunado al cerrar los ojos contemplando Tu Forma Divina. Esa es mi mayor bendición.

Es suficiente dádiva para mí. Tener la visión del Señor antes de morir es el objetivo de la existencia humana. Has venido a mí y me has bendecido con Tu forma. Esto es suficiente para mí. Te ofrezco mis salutaciones”.

Arjuna estaba observando toda la escena. Krishna se volvió hacia él y dijo: “¿Estás preparado tú para esta clase de sacrificio?”.

Arjuna inclinó la cabeza en silencio. El Señor elogió la grandeza de la cualidad del sacrificio en el hombre. De todos los tipos de sacrificio, el más grande es el sacrificio hecho por Dios.

“¡Oh, Señor! Te ofrezco el corazón que Tú me has dado. ¿Qué más puedo traer para ofrecer a Tus pies de loto? Me postro ante Ti.

Por favor, acepta mi ofrenda.” Esta fue la plegaria que Karna le dirigió a Krishna.

Mantengan la fe en Dios estable como el aliento vital El hombre olvida su verdadera naturaleza debido al apego y al egoísmo. Las personas deberían desarrollar una fe firme en Dios.

La fe debería ser como el aliento vital de ustedes, que siguen inhalando y exhalando en todo momento sin pausa. La respiración continúa sin importar qué trabajo estén realizando ni en qué estado mental se encuentren.

Del mismo modo, en toda situación y en todo momento, su fe en Dios jamás debería abandonarlos. No tendría que cambiar según se cumplan sus deseos o no. Tal como ocurre con el aliento vital, su fe debería mantenerse firme, aunque experimenten la alegría y el pesar, la pérdida y la ganancia, el dolor y el placer. Piensen que cualquier cosa que les ocurra es buena para ustedes. Cultiven ese sentido de fortaleza. Cuando tengan fe en el Ser, incluso los animales salvajes serán mansos con ustedes.

Cada hombre debería reconocer que el cuerpo le ha sido otorgado para servir a otros. Deben usar el cuerpo para promover el bienestar de la sociedad. ¿De qué sirve estudiar los libros sin cesar si no utilizan el conocimiento para el bien de los demás? Una mente que no se emplea para impartir alegría a otras personas o un cuerpo que no se utiliza para servir a otros son totalmente inútiles.

La forma de amar a Dios es amar a todos y servir a todos. Los estudiantes deben asimilar este ideal.

El hombre tiene que esforzarse por ser bueno y virtuoso. La vida de un hombre tendrá sentido sólo cuando esté lleno de buenos pensamientos y sentimientos y lleve a cabo buenas acciones.

Estas buenas cualidades les servirán para volverse mejores hombres.

Ese es el significado del dicho: “Un buen hijo ilumina su linaje (Suputro Kuladhipakah)”. Como buenos hijos, todos ustedes deben hacer la promesa de servir y proteger a la nación.

Eviten las malas compañías y desarrollen el espíritu de sacrificio ¡Estudiantes!, sus estudios seculares los ayudarán en la vida mundana, pero no contribuirán a su progreso espiritual. Sin espiritualidad, todos los logros mundanos carecen de valor.

¿Por qué Karna tuvo un mal fin a pesar de toda su valentía?

Debido a su asociación con Duryodhana, que poseía una mente malvada. Si no hubiera hecho causa común con Duryodhana, Karna se habría convertido en una estrella refulgente del firmamento.

Todas sus buenas cualidades innatas se convirtieron en cenizas debido a esa mala asociación. Las compañías que ustedes eligen determinan su carácter. Por lo tanto, desde el principio busquen la compañía de los hombres píos. Sin esto, todo lo demás es inútil.

Hoy en día, dondequiera que miren en Bharat, verán solo desorden, violencia y temor. ¿Cuál es la razón? Las personas han perdido su fe en el Ser. Están fomentando apegos a objetos mundanos.

Olvidan que la verdadera bienaventuranza se obtiene de lo Divino.

¡Estudiantes!, desarrollen amplitud mental. Cultiven la unidad.

Debido a la falta de unidad, Bharat cayó bajo el dominio de una pequeña nación como Gran Bretaña, aunque no carecía de grandes guerreros, eruditos y administradores. Hoy la nación padece de dos malas cualidades: la falta de unidad y la codicia insaciable.

Se ha de aspirar a la educación para obtener sabiduría y virtud, y no para obtener empleos. Ejerciten el espíritu de sacrificio como Karna. Mantengan la palabra dada. Dediquen todas sus acciones a Dios.

Por ser ex alumnos de nuestro Instituto, deberían destacarse como estudiantes ideales y ser un ejemplo para el mundo.

Comprendan que no hay cualidad más grande que la verdad. La verdad es Dios. El Dharma es Su ornamento. Adhiéranse a estos dos atributos como los más elevados de la condición humana.

¡Estudiantes!, sus corazones son tiernos e inmaculados. Desde esta edad deben cultivar pensamientos puros. Planten la semilla del amor en sus corazones puros. De ese árbol de amor obtendrán los frutos de la tolerancia, la compasión y la bondad. Sonrían siempre.

Enfrenten todas las situaciones de la vida, incluso la muerte, con una sonrisa.

Antes algunos estudiantes dieron discursos. Hablaron muy bien, con dulzura y encanto. Sus discursos serían inmensamente eficaces si las palabras provinieran no meramente de los labios, sino de sus corazones. Debe haber completa armonía entre pensamiento, palabra y acción.

Deseo que todos rediman sus vidas contemplando a Dios, albergando buenos pensamientos y dedicándose al servicio de sus semejantes. Los bendigo a todos.

Discurso pronunciado en el Auditorio del Instituto el 19 de enero de 1997.

Han de mantenerse activos con el objeto de utilizar su tiempo y sus habilidades para obtener el mayor provecho.

Ese es su deber, y el deber es Dios.

Baba