Dios como guía (01/08/1956)

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( Impreso en castellano en Mensajes de Sathya Sai, Tomo 01 cap. 3 )

Dios como guía

1 de Agosto de 1956

Prashanti Nilayam

Gurú Purnima

Dios es Mahashakthi (el gran poder o energía universal); el jiva (vida o ser viviente, el alma individual) es Mayasakthi o el poder de la ilusión; Él es el verdadero, el real; el jiva no es sino la sombra, la apariencia, la ilusión. ¡Hasta yo tengo que vestirme de Mayasakthi para estar entre ustedes, como el policía que tiene que ponerse la indumentaria del ladrón a fin de ser admitido en la banda y así apresar a los malhechores y hacerlos pagar su culpa! El Señor no puede bajar aquí con su Mahasakthi intacto; tiene que venir con un reducido esplendor y limitada efulgencia para que pueda ser el objeto de la devoción y del servicio dedicado.

En este mundo que es inestable y siempre en transformación, el poder inmanente del Señor es lo único permanente y fijo. A fin de realizar lo permanente (nithyam) y lo verdadero (sathyam) debe uno por fuerza adherirse a aquella fuente y sostén. No hay escape de este camino. Es el destino de todos y cada uno, no importa la edad o la erudición, el clima o la casta, el sexo o la situación.

Y al caminar por este sendero, cada uno puede observar su sombra que pasa sobre el lodo o la tierra, sobre huecos o montículos, espinas o arena, charcos o desiertos. A usted no le afecta lo que le sucede a su sombra, ¿no es así? Ni la sombra se ensucia por ello. No se preocupa en lo más mínimo por donde pasa o cae. Sabemos que la sombra y sus experiencias no son ni nithyam ni sathyam; similarmente, deben convencerse de que su yo no es otra cosa que la sombra del paramatma y que esencialmente no son ese yo sino el paramatma o alma universal mismo. Ese es el remedio para la aflicción, la fatiga y el dolor.

Desde luego, será solamente al final de un largo y sistemático proceso de sadhana cuando ustedes quedarán fijos en la verdad; entretanto, es probable que se identifiquen con este cuerpo y olviden que el cuerpo que proyecta una sombra es en sí una sombra. El primer paso en el sadhana es la adherencia al dharma en cada acto individual y social. El dharma que se sigue en relación con la naturaleza o materia (prakriti) lleva automáticamente al dharma en el campo espiritual también; sólo que deben adherirse a él con fuerza. Cuando Asvathama en la ceguera de su furia asesinó a los hijos de los Pandavas, Arjuna, que lo hizo prisionero, amenazó con cortarle la cabeza; pero Draupadi, la afligida madre, intercedió para salvarlo. Dijo que no era dhármico el devolver el asesinato con asesinato, el matar al hijo del propio gurú. Esa es la constancia que se necesita en el sendero del dharma; eso sólo es la señal del verdadero saranagati: ¡»Que se haga la voluntad del Señor; el deber de cada quien no es otro que el de conectarse con la corriente de su gracia»! Mientras se encuentra en la cárcel, el prisionero no puede decir ni siquiera que su ropa es suya; así también, mientras se encuentran ustedes en la cárcel cumpliendo su sentencia, ¿qué pueden llamar suyo? ¡Él les da alimento y ropa, Él los dejará ir cuando termine la sentencia, o quizá antes, si Él está satisfecho de su comportamiento durante la prisión!

El mayor obstáculo en el camino de la renunciación (saranagati) es el egoísmo, el egotismo (ahamkara) y la posesividad (mamakara) algo que ha estado residiendo en su personalidad durante edades con más y más profundo afincamiento por la experiencia de cada vida sucesiva. Sólo puede ser eliminado por los detergentes gemelos de la discriminación (viveka) y del desapego (vairagya). La devoción es el agua para lavar ese cieno de las edades y el jabón del japa, dhyana y yoga ayudarán a removerlo con mayor y rápida eficacia. No hay duda de que quienes van despacio y con constancia ganarán esta carrera; el caminar es el método más seguro de viaje aunque puede condenarse por lento. Los me- dios más veloces representan el desastre; cuanto más rápidos mayor es el riesgo de catástrofe. No deben comer más de lo que les pida el hambre; el exceso causará desórdenes. Así, prosigan paso a paso en el sadhana, asegurando un paso antes de dar otro. No retrocedan dos pasos cuando den uno al frente. Pero aun el primer paso será inseguro si no se tiene fe. Así es que cultiven la fe. Una vez Sathyabhama le preguntó a Krishna: «¿Por qué haces cosas como los hombres ordinarios? Yudhishtira, el mayor de los Pandavas es el mejor de los hermanos pero estás siempre con Arjuna cuya reputación no es la preferible». ¡Su fe no era firme! ¿Qué sabe la gente de los motivos que impulsan al Señor y a sus acciones? Algunos encontraron fallas con Narada por repetir el nombre del Señor siempre, sin intermisión. Pero hasta llegar al sayujyam o fusión con Dios, debe usarse el nombre; la idea de separación terminará solamente con la fusión, no antes. No vacilen ni duden una vez que estén convencidos. Traten de entenderse y satisfacerse. Después de ello, no se dejen desviar. Cuando el sol está encima de sus cabezas no habrá sombra; de manera idéntica, cuando la fe es firme no deben dejar caer sombra de duda en su mente.

Cuando el hombre pierde el camino y se extravía en la selva, creyendo que él es el cuerpo o los gunas o el objeto, entonces el Avatar viene para advertirlo y guiarlo. iQue no disminuya la fe en el Señor y entonces ustedes podrán andar seguros por el mundo! iNo les pasará nada! Sean como las mujeres de pueblo que llevan varios tiestos sobre la cabeza, uno encima del otro, manteniendo el equilibrio hasta mientras hablan y caminan por el sinuoso sendero. No olvidan ni ignoran la carga ni la meta. Están vigilantes, conscientes de las dificultades del camino, de las piedras y de los huecos; es la concentración interna la que paga grandes dividendos.

Todos han de partir algún día; ese momento no debe ser un momento de angustia; uno debe irse con gracia, con una sonrisa y una reverencia. A fin de hacer esto, es necesaria mucha preparación. El partir, dejando todo lo que se ha acumulado durante una larga vida, es una tarea difícil; así es que prepárense para ella descartando el apego por esto y aquello a partir de ahora. En sueños ven ustedes muchas cosas y adquieren muchas cosas: poder, riquezas, posición, reputación. Pero cuando despiertan, no lloran por la pérdida, aunque durante el sueño todo esto era muy real y dio mucha satisfacción y alegría. Eso fue un sueño, se dijeron; entonces ¿qué les impide tratar con igual desenvoltura las posesiones coleccionadas durante el estado de vigilia de su vida? Cultiven esa actitud y podrán irse con una sonrisa en cualquier momento en que caiga el telón sobre este escenario del país de los sueños.

A fin de adquirir convicción en todo esto, es mejor que se acerquen a un gurú que conozca la verdad por experiencia y cuyas actividades, palabras y pensamientos diarios reflejen esta realización. El gurú se llama así por las letras GU que significan gunathita, o aquel que ha trascendido los tres gunas o cualidades: lo tamásico, lo rajásico y hasta lo sátvico, y las letras RU significas el que es «Rupa Varjitha», aquel que ha aprehendido el aspecto sin forma de la divinidad. Desde luego que pudo llegar a ese estado solamente a través de la sublimación de las cualidades más bajas en las más altas y el desconocimiento firme y constante de la parte que juegan los meros nombres y formas. En las etapas preliminares del sadhana espiritual, el nombre, la forma y la cualidad, todos tienen su parte que asumir en el amoldamiento del espíritu. El gurú destruye la ilusión y derrama luz; su presencia refresca y conforta. Debido a esto es por lo que hoy, un día de Purnima, de luna llena, es destinado a rendir los honores debidos al gurú. Además, la luna es la deidad que preside la mente y el Purnima es el día en el cual la mente se ha hecho totalmente benéfica. Por supuesto, deben saber lo que han perdido, para que puedan empezar la búsqueda para recuperarlo. El gurú debe a menudo decirles que han olvidado su nombre real o que han perdido la parte más preciosa de sí mismos y que todavía no están conscientes de la pérdida. El gurú es el médico para la enfermedad que trae el sufrimiento de nacimiento y muerte alternantes. Es maestro en el tratamiento necesario para la cura. Si no tienen gurú, oren al Señor Mismo para que les indique el camino… y sin duda Él vendrá en su ayuda.

Prasanthi Nilayam, Gurú Purnima, 01-08-1956.