Discursos dados por Sai Baba – 14. ??/04/73 Vuestra Imagen en Su Ojo

{SB 12} (54 discursos 1973 a 1974)

{SB 01} (35 discursos 1953 a 1960)

14. ??/04/73 Vuestra Imagen en Su Ojo

( Impreso en castellano en Mensajes de Sathya Sai, Tomo 08 cap. 44 )

Vuestra Imagen en Su Ojo

Abril de 1973

Hyderabad

El hombre se acicala diciendo que conoce todo; pero cuando se le pregunta sobre él mismo, baja avergonzado su cabeza. El hombre conoce las noticias de cada país pero ignora la molestia que él es para consigo mismo y con los demás. Se está moviendo en la oscuridad, pero anhelando ananda (bienaventuranza).

No conoce los medios para conseguir ananda: la oración, el seva (servicio desinteresado), el estudio de textos espirituales, la meditación, el silencio. No tiene fe de que él es ananda y que esa ananda es su propia naturaleza. Él es arrebatado por la calamidad, pues no tiene fuerza para soportar el golpe: la Fe en el Dios interior es el escudo más duro contra las estocadas del destino.

Nidos laboriosamente construidos por los pájaros son arrancados por las tormentas; los fragantes pétalos de las flores son desprendidos por la lluvia. La derrota y la victoria son el anverso y reverso de la misma moneda; cuando le dan la bienvenida a uno, quieran o no quieran también tienen que darle la bienvenida al otro. La misericordia, la compasión y la virtud incorruptible son los tres pilares de una vida feliz. Sólo una vida así puede llamarse civilizada; el resto es existencia salvaje.

Este encuentro comenzó con una Plegaria. Bien. Pero, la plegaria para algún beneficio o ganancia no debería ser dirigida a Dios. Pues, ¡significa que Dios aguarda hasta que Se le pida! Entréguense a Él; Él tratará con ustedes como mejor lo sienta y de la mejor manera para ustedes. ¡Dios no reparte Gracia en proporción a la alabanza que recibe! Cuando ruegan a Dios por una cosa, corren el riesgo de condenarlo, si por alguna razón la oración no es respondida de la manera que ustedes querían que fuese, o tan rápidamente como querían que fuese. Esta contingencia surge debido a que sienten que Dios está fuera de ustedes, encontrándose en algún cielo o lugar sagrado, lejos de ustedes. Dios está en ustedes, Dios está en cada palabra de ustedes, en cada acción y pensamiento. Hablen, hagan y piensen como Le corresponda a Él. Cumplan con el deber que Él les ha asignado con lo mejor de vuestra capacidad y para la satisfacción de vuestra conciencia. Esta es la puuja (veneración ritualista) más provechosa.

La limpieza interior es Santidad.

Cuando están parados delante de alguien, su imagen está en vuestro ojo y vuestra imagen está en el suyo; ¿no han observado esto? “Tú estás en mí, yo estoy en ti”, esta es la verdad que proclama este fenómeno. Cuando tienen fe en esto y cuando cultivan amor, humildad, reverencia por la vida y tolerancia, están en el sendero correcto. Cuando no están en este sendero, es decir, cuando están viajando por la izquierda, con seguridad serán excluidos (juego de palabras en inglés entre “travelling left” –desplazarse por la izquierda– y –“left out” –ser excluido–) cuando se trata de compartir la Gracia Divina.

El cuerpo es el templo de Dios, ¿no es así? Bien. ¿Qué hace el sacerdote todos los días en el templo? Primero, limpia los utensilios y los vasos sagrados en el santuario. Barre la habitación y lava el altar. Los sentidos son los utensilios para la puja del Dios interior; tienen que ser limpiados y mantenidos asiduamente libres de suciedad. La limpieza interior es Santidad. Eso es únicamente posible mediante el control de los sentidos y el control de la mente; o lo que equivalga al mismo sadhana, dedicación de todos los deseos y actividades a Dios. Hay varios hábitos que pueden ser aprendidos para asegurar la ecuanimidad.

Cuando alguien los insulte o los difame o los ignore, acéptenlo con una sonrisa; esta es la manera del mundo; “es básicamente un desagradecido, maleducado y me está haciendo un favor, porque mi fortaleza está a prueba y no debería dar lugar a la ira o al resentimiento”, díganse tales cosas estimulantes, y quédense callados con una sonrisa de triunfo en los labios. Había un sanyasin (mendicante) que fue rotundamente atacado por una banda de jóvenes revoltosos. Él dijo: “¡Adelante! ¡Pásenla bien! Veo que están muy felices ante esta oportunidad.

Esto es exactamente lo que deseé para ustedes”. Cuando no aceptan el insulto que alguien les hace, regresa a la persona que lo expresó; una carta certificada que no es aceptada regresa a su remitente. No dañen vuestra paz mental recibiendo la carta y leyendo el contenido. Niéguense a recibirla. También tienen la oportunidad de corregir a los malhechores; acéptenla y se unirán a la banda de vándalos. Por lo tanto, ¡están advertidos! Cumplan con el deber como un acto de adoración.

Cuando se reconoce a Dios como morando en el interior, cada uno cumplirá con su deber como un acto de adoración. Los hijos tienen que reverenciar a sus padres, ese es su deber. Los padres tienen que criar a sus hijos como ciudadanos brillantes y serviciales, capaces de ganarse su propio alimento y de ayudar a otros que se encuentren en aflicción; si eluden este deber, habrán fallado en su adoración. Tampoco deberían malcriarlos al permitirles demasiada libertad y al facilitarles todos sus caprichos.

¡Conozco a muchos padres que adoran a sus hijos y que los admiran cuando aprenden los malos hábitos de apostar y de beber! No les ponen un freno cuando se pavonean por los comercios burlándose e intimidando a aquellos que pasan. No inculcan en sus mentes la actitud de reverencia hacia la propiedad perteneciente a otros. Como consecuencia de ello, sus hijos se endilgan problemas, y luego los padres se arrepienten y se maldicen por su necedad imperdonable.

Aprendan de vuestra propia fortaleza y habilidad.

Hay también otra responsabilidad que recae sobre el padre.

Debe vivir la vida de jefe de familia, según lo establecido en las Dharma Sastras (Escrituras Sagradas sobre la Rectitud), para que en la joven mente se pueda grabar una imagen de una fe liz vida pura. Si el padre es un borracho, un jugador y un estafador, no hay libro de texto sobre ética que pueda curar al hijo.

Me agradan los niños y los jóvenes inocentes. No permitiré que se les eche la culpa. La falta yace íntegramente sobre los hombros de los mayores, los padres, los líderes que determinan las normas de las que ellos se embeben. Dhritharashtra, el padre ciego, alentó a sus cien hijos en sus nefastos planes para lograr la destrucción de los cinco primos Pandavas y, de esta manera, pavimentó el camino para la propia aniquilación total de ellos.

No les enseñó a través del precepto y del ejemplo, las lecciones del amor, del sacrificio y de la satisfacción.

No se apuntalen en otros; apuntálense en vuestra propia fortaleza y habilidad. Vivan de vuestras propias ganancias, vuestros propios recursos. La confianza en uno mismo es el mejor alimento para los jóvenes en crecimiento. Es mejor vivir con honor por sólo un día que con deshonor por muchas décadas; mejor un hamsa (cisne) de corta vida que un cuervo de cien años de vida.

El hamsa es adorado por todos; el cuervo es detestado y espantado a pedradas. No ansíen la propiedad de otros o las cosas que pueden obtenerse mediante engaño o a través de medios deshonestos.

Gánense el dinero mediante el sudor de vuestra frente, entonces podrán estar orgullos y felices cuando lo gasten.

La vida es un mosaico de placer y dolor.

Entonces, una vez más, les aconsejaré a los niños que no lean historietas de terror, libros sobre crímenes y sexo, y novelas de vicio y maldad. Eviten también las películas, pues aunque puedan estar aconsejadas como muy educativas e inspiradoras, los productores, en su codicia por obtener beneficios, meten de contrabando degradantes bajas escenas vulgares para agradar a las inexpertas mentes sin refinar. No permitan que el virus del vicio infecte vuestros
cerebros. Si sucede eso, descienden a niveles peores que las bestias. No imaginen que les será posible vivir felizmente, sin ansiedad ni preocupación. No construyan castillos en el aire y esperen vivir en ellos. La vida es un mosaico de placer y dolor; la pena es un intervalo entre dos momen tos de dicha, la paz es el interludio entre dos guerras. No tienen rosas sin espinas; el colector diligente evitará los pinchazos y juntará la flor. No hay abeja sin aguijón; la habilidad consiste en, no obstante, juntar la miel. Los problemas y las tribulaciones los perseguirán, pero no deben permitirles que los desvíen del sendero del deber y de la dedicación. Cuando después de algunos años regresen aquí, a vuestras aldeas, busquen al Sathya Sai Seva Samithi o al Bhajana Mandali, en el lugar; únanse a ese Satsang (buena compañía). Compartan el Ananda (bienaventuranza) del seva (servicio voluntario) que realizan; visiten a los pacientes en los hospitales, lean agradables libros de cuentos sentados junto a los pacientes en las camas, escriban cartas para ellos, y de forma general sean amables y amistosos con ellos en su soledad y dolor. Vayan a los barrios carenciados, muévanse como lámparas encendidas llenas de amor y simpatía, y ahí ayuden a las personas a que logren hacer cosas que mejorarán su salud, incrementarán sus ingresos y promoverán su educación. Cuando el azúcar de los pensamientos Divinos es agregada a la insípida agua rutinaria de la vida diaria, se convierte en sherbet y se hace deliciosa de beber. Así, háganlo ustedes mismos y ayuden a los demás a hacerlo.

El hombre es la imagen de Dios; cuando dañan Su imagen, cuando Lo desechan o Lo deshonran o lo mantienen a distancia, ¿cómo puede Dios otorgarles la Gracia? Si declaran: “Lo mío es mío, lo tuyo es tuyo”, Dios también los mantendrá más allá del alcance de Su amor. Una vez Annie Besant dijo que más que el hombre buscando a Dios, es más cierto decir que Dios siempre está buscando al hombre, a un hombre que ame y que sirva a Sus Hijos y que los trate de manera tan encantadora como lo hace Él.

Adviertan las oportunidades de servir a los demás.

Muchos se encuentran abatidos ante su pobreza o desgracia, dejan caer sus cabezas y cruzan los brazos y culpan a Dios por su difícil situación. Es como un imán y un trozo de hierro. El hierro llora porque el imán no lo atrae. Gime: “¡No tengo piernas para caminar, ni alas para volar, ni músculos para impulsarme o arrastrarme! ¿Cómo puedo alcanzar el imán?”. El imán responde:

“Estás incrustado de óxido, polvo y capas de lodo; deshazte de ellos y automáticamente, sin más, puedes hacer contacto conmigo y estar conmigo para siempre”. Es puro atrevimiento decir, con todo el óxido y el polvo encima, que Dios no tiene el poder de otorgarles la Gracia; ni tampoco es una señal de inteligencia decir que Dios no tiene compasión en Él. Examínense, purifiquen el corazón y llénenlo de amor hacia todos los hombres, y Dios estará con ustedes.

Dios no está en algún lugar lejos de ustedes, no es alguien distinto a ustedes. Él está en ustedes, delante de ustedes, detrás de ustedes, llamando, guiando, protegiendo, advirtiendo, indicando, la Voz Interior que siempre habla con ustedes. No necesitan buscarlo, Él está ahí listo para responder al llamado del corazón. Llámenme y siempre estaré a vuestro lado. Hoy se entregaron premios sólo a unos pocos niños; deseo darle premios a todos ustedes la próxima vez que venga. Por lo tanto, compórtense bien para que la Gracia sea merecida. Busquen oportunidades para servir a los demás, hablen suave y dulce, reverencien a vuestros maestros y a todos los mayores, estudien lo mejor que puedan, no desperdicien ni un momento en parloteos ni en pasatiempos. Ese es el mensaje que les dejo hoy.

El mundo es un inmenso correccional.

Queridos Niños, Encarnaciones de Pureza y Santidad, me alegro de verlos nuevamente y de pasar algún tiempo con ustedes.

Bhagavantham dijo que este día es Mi cumpleaños, siendo el lunes del mes de Kaarthik, día en que según el calendario hindú, las celebraciones en Puttaparthi y en otros lugares se llevan a cabo el día 23 de noviembre, ya que esa es la fecha de acuerdo con el calendario inglés. Pero, Bhagavantham dijo que ustedes deben felicitarse a sí mismos por esta coincidencia.

Cuatro son los días que se dicen días de suerte; el hombre debe ser felicitado si obtiene esta felicidad. El primer día es el día en el cual hermanos y hermanas, parientes y amigos están sentados asistiendo a un festejo doméstico, derramando dicha sobre todos. El segundo día es el día en el cual uno recibe la oportunidad de alimentar a los hambrientos, a los angustiados y a los discapacitados que no pueden ganarse la vida. El tercero es la ocasión en que se obtiene la atmósfera y la oportunidad para meditar en Dios. El cuarto es el día en el cual una gran persona viene a nosotros y nos instruye e inspira hacia una vida superior del espíritu. Ellos alimentan la mente con ananda (bienaventuranza divina) y nos enseñan a superar los obstáculos hacia la realización de Dios. Hoy tienen la gran buena fortuna de estar en la presencia Divina, un don que es el más precioso que el hombre pueda adquirir.

Circunstancias fortuitas los han traído a esta cárcel transitoria para menores; pero, no se desanimen. Los demás, quienes se consideran libres, también están en prisión, pues el mundo es un inmenso correccional. Cuando un prisionero es transferido de un lugar de confinamiento a otro, digamos, de Raajamundhry a Waaerangal, tendrá a cada lado a un agente de policía, ¿no es cierto? Siempre que se traslade, estos dos estarán con él. Cuando pueda viajar sin estos dos, totalmente solo, entonces, es libre. Todos los hombres tienen siempre dos agentes de policía con ellos; ellos son los símbolos de su condena de encarcelamiento. Ellos son abhimaan y mamakar –el sentimiento egoísta y el orgullo de la posesión–.

En todo momento pueden estar libres de preocupaciones y temores.

El hombre es prisionero de sus sentidos mientras que éstos dos lo mantengan bajo guardia. El hombre se extravía en la miseria y el dolor debido a que pierde el sentido del valor y corre tras lo transitorio y trivial. Ignora la voz de Dios que le advierte y lo guía desde el interior, y paga las consecuencias por la transgresión. La vida no tiene que estar meramente dedicada a la comida y a la bebida, o al mero abastecimiento de los sentidos.

Tiene que ser consagrada al logro del ananda que únicamente Dios puede conferir. Por supuesto, siempre habrá preo cupaciones y temores a lo largo del camino que toman desde el nacimiento hacia la muerte. Pero, en todo momento pueden estar libres de ambos, siempre que tengan como el Dador de Luz, al nombre, Sai Ram. Al menos, de ahora en adelante reciten el nombre y, queridos niños, tendrán dicha y paz. Nunca se preocupen por los obstáculos que puedan aparecer en vuestro camino; el nombre despejará el camino.

Las Gopis (lecheras) de Brindavan fueron castigadas y sancionadas por sus padres, sus suegros e incluso sus maridos por tomar el nombre de Krishna, pero ellas tenían el nombre impreso en sus corazón, al igual que las imágenes en los libros que leen, y no podían eliminar el Nombre, ¡al igual que encontrarían imposible eliminar la imagen del papel! Cuando tienen el nombre en vuestro corazón y sobre vuestra lengua, jamás se desviarán, vuestra mano estará limpia, vuestros ojos serán brillantes, vuestro rostro irradiará valor y auto-confianza. El hombre ha sido dotado de jnana (conocimiento espiritual), la capacidad de distinguir qué es bueno y qué es malo, para él mismo, para la familia en la cual ha nacido y con la cual él está endeudado por haberlo criado hasta la edad adulta cuando era un indefenso joven dependiente, para la aldea donde vio por primera vez la luz, para el país que le dio la rica herencia de la cultura y para la humanidad de la cual él es un miembro valioso, importante.

Dios nu
nca abandona Su obligación.

Toda cultura tiene un conjunto de costumbres y convencionalismos establecidos por los sabios para mantener la paz y la prosperidad en la comunidad. Son puestos a prueba en el crisol de la experiencia y a menudo están agrupados bajo la palabra Dharma (deberes), o son conocidos como neethi (ética). Ir contra ellos es romper la norma que une al hombre con el hombre y al hombre con Dios. Cuando no han crecido lo suficiente y comprendido cuán duro es trabajar y ganar el fruto del trabajo, les parece muy fácil apoderarse del libro o del lápiz o del dinero de otra persona y obtener satisfacción de ello. Esta tendencia los conduce a problemas y no a la paz. Resistan esa tenta ción; deténganse; díganse que eso está mal, deshonrará a vuestros padres, a la reputación de vuestra familia, de vuestra aldea, de vuestro país y de su antigua cultura. Si sienten que deben tener algo para ser felices, órenle a Dios: “¡Dios! Tú tienes la responsabilidad de mantenerme sano, feliz, bueno e inteligente:

dame esta cosa, la cual creo que es necesaria para mi felicidad; pero, si Tú piensas que estoy equivocado, dame lo que piensas que es lo mejor”. Dios nunca abandona Su obligación; Él los alimentará y los amparará.

Una vez, un sanyasin (asceta) estaba marchando hacia el bosque para realizar austeridades, para así poder ganar la Gracia de Dios. Vio a una vaca que era llevada por un aldeano, ¡gotas de leche estaban siendo derramadas por su ubre! Le preguntó al aldeano, ¿por qué? La respuesta fue: “Está por parir; esta es la indicación; la leche ya está manando para que el ternero tenga su leche ni bien haya nacido”. Entonces el sanyasin se dio cuenta de que Dios le dará a él también, en dondequiera que estuviese, la cosa que más necesite para su progreso; Él lo sabe todo, Él es omnisciente, Él es la compasión misma, sintió así, se dio la vuelta y se contentó con plegarias y la constante contemplación de Dios como Providencia.

El alimento obtenido a través de medios viles los dañará.

Tengan paciencia; no caigan en el error y en acciones incorrectas en el apuro de disfrutar alegrías baratas. Tengan fe de que Dios les añadirá todas las alegrías que anhelan y merecen.

Las personas le piden favores a los hombres; extienden sus manos hacia otros y suplican dhehi (dé). Pero dhehi también significa: “Aquel que mora en el dheha (cuerpo), es decir, ¡Dios!”. Por eso, no humillen ese Dhehi pidiendo dhehi delante de otros. Pídanle a Él; digan dhehi al Dhehi; Él responderá generosamente, graciosamente.

El alimento obtenido a través de medios viles, la vestimenta procurada a través de la falsedad, sólo los dañará. No piensen que la facilidad y la comodidad son las cosas más importantes en la vida. La decepción, la enfermedad, la angustia, son la suerte de todos, ricos y pobres, educados y analfabetos, jóvenes y ancianos. Son la suerte en común de todos. No permitan que vuestros corazones puros, inmaculados, se ensucien por la falsedad y lo equivocado. No manchen vuestra lengua utilizándola para pronunciar palabrotas. Pronuncien el nombre de Dios, ¡actúa como una chispa que puede reducir a cenizas a una inmensa montaña de algodón! Todos los pensamientos malos y los planes y complots malvados desaparecerán como la neblina ante el Sol cuando el Nombre de Dios sea recordado de forma sincera. Apenas estén de regreso en vuestras aldeas, únanse al Seva Samithi (unidad de servicio) más cercano y participen de su seva sadhana (esfuerzo de servicio) y pasen vuestros días en sathsang (compañía sagrada), para que así se conviertan en buenos y útiles hijos del país.

Dios es el refugio de los desamparados. En este día, algunos devotos vinieron a Mí y Me convencieron de pasar algún tiempo con ellos. Pero es vuestro llamado el que Yo he respondido.

Pasé más de una hora y media con ustedes, pero no estoy satisfecho. Lamento que llevó mucho tiempo llegar a este lugar, que bien podría haber sido pasado con ustedes. Son afortunados de tenerme tanto tiempo con ustedes. Recuerden las indicaciones que les fueron dadas y comiencen el sadhana del Namasmarana (disciplina espiritual de recordar el Nombre de Dios) en este mismo momento.

Hyderabad, Abril de 1973.

Por supuesto, pueden anunciar: “He entregado mi mente, mis pensamientos, mis sentimientos e imaginaciones a Dios”. Pero vuestra mente de mono se escapa de vuestro agarre; ¿cómo, entonces, pueden capturarla, reclamarla y entregarla a Dios?

¿Qué autoridad poseen para ofrecer algo que no dominan?.

Sri Sathya Sai