Discursos dados por Sai Baba – 17. 21/05/73 La escalera y los peldaños

Discursos dados por Sai Baba

{SB 12} (54 discursos 1973 a 1974)

17. 21/05/73 La escalera y los peldaños

( Impreso en castellano en Mensajes de Sathya Sai, Tomo 08 cap. 47 )

La escalera y los peldaños

21 de Mayo de 1973

Brindavan

La India fue la guardería de los héroes que se aventuraron en las esferas del espíritu y lograron victorias contra las fuerzas del mal; abrieron los senderos hacia Dios que son descriptos en los textos del Sanathana Dharma (Eterna Religión Universal).

La India es la tierra sagrada desde donde la Voz de los Vedas (sagradas escrituras) sonó sobre el mundo. Es la tierra que aún conserva el esplendor del Yoga (comunión Divina) y la gloria de la Renunciación. Pero cada indio debe preguntarse ahora si es consciente de este hecho y si está ayudando mediante sus actos, palabras y pensamientos a promover esa gloria y ese esplendor.

Uno tiene que admitir que la gloria está debilitada, que el esplendor se está desvaneciendo. El Gayatri Mantra (plegaria védica para iluminar el intelecto), se impuso en todos porque es el mantra (fórmula sagrada) crucial de los Vedas; se ha convertido en un ritual de sostener la nariz balbuceando sonidos inentendibles. El Pranayama (control de la respiración) y su posterior etapa de Prathyahara (control de los sentidos y de su apática persecución de placer externo) sólo son detectables en diccionarios; Yama y Niyama (abstención de hacer mal y diferentes prácticas de devoción a Dios); los primeros pasos en la disciplina espiritual no son practicados en absoluto, incluso por aquellos que afirman enseñar y guiar. Miembros del orden monástico, quienes han jurado desapegarse completamente de las relaciones y de los apegos mundanos, están deambulando frenéticamente, acumulando e invirtiendo dinero, con más fanatismo aún que los jefes de familia. Uno se pregunta si esta es la misma tierra sobre la que uno lee, la tierra que sostiene en alto los ideales del espíritu.

La misión de Shankara para revitalizar el Dharma hindú.

Con el regreso de Krishna a Su morada después del intervalo de encarnación, la Era de Kali oscureció al mundo. Muchos preceptores, santos y sabios intentaron posteriormente recordarles a las personas su herencia y guiarlos a lo largo del antiguo sendero. De éstos, Shankara, quien se dio cuenta de la debilidad de una interpretación dualística del Universo y de la necesidad de unificar la filosofía, fue el más eficaz. Nació en la aldea de Kaaladi, situada en el estado de Karala. Iniciado en el Gayatri Mantra a sus cinco años dominó los Vedas y sus textos suplementarios sobre gramática, lógica, prosodia, astrología, etc., y a sus catorce años se aventuró más allá en su misión de contrarrestar las fuerzas de la duda, de la disidencia y de la negación y el establecimiento de la sabiduría y de la devoción a lo largo del país. Se encontró con muchos eruditos famosos por su habilidad dialéctica y los convenció de la validez de la base no-dualística de los mundos subjetivo y objetivo. Escribió comentarios sobre los Upanishads (escrituras metafísicas), el Bhagavad Gita (La Canción-Enseñanza del Señor Krishna) y los Brama Suthras (aforismos sobre el Espíritu Supremo), generalmente aceptados como los auténticos textos de la creencia hindú. Dedicó su corta vida de 32 años a la revitalización del Sanathana Dharma (Eterna Religión Universal).

El arma para destruir el espejismo.

Cuando Shankara estaba residiendo en Vaaraanasi (Ciudad de Benares) sobre las orillas del río Ganges, con sus alumnos, solía visitar a los Pandiths en sus propias casas, e hizo que entablaran conversaciones beneficiosas sobre temas de filosofía.

Un día, cuando fue a lo de un Pandith, lo encontró inmerso en complicadas reglas de gramática. Al preguntarle por qué había asumido el estudio intensivo de la gramática, él contestó que le traería de forma fácil algunas piezas de plata. “Si soy designa do Pandith, puedo ir a la casa de algún gran Zamindar y espero recibir limosnas y ofrendas de ellos para el mantenimiento de mi numerosa familia”, dijo él. Shankara le aconsejó adecuadamente y le encomendó auto-confianza y valor.

De regreso a su ermita, Shankara escribió un verso resumiendo el consejo que le dio al pobre y agobiado Brahmin jefe de familia:

Bhaja Govindham, Bhaja Govindham, Bhaja Govindham, Mooda Mathe, Sampraapthe Sannihitthe Kaale Nahi Nahi Rakshathi “Dukrn karane”.

“Alaba a Dios, Alaba a Dios, Alaba a Dios, tú necio. Cuando la muerte golpea a la puerta, la reglas de gramática no pueden salvar.” Shankara exhortó a sus alumnos a diseminar el ideal de este verso, y ellos también respondieron con versos en el mismo estilo, contribuyendo cada uno de los 14 con un verso. Shankara agregó otros doce suyos, al igual que cuatro versos más sobre la transformación que conferiría la enseñanza. Así, hay 31 versos en total, en el texto llamado Bhaja Govindham o Moha Mudgaram; el último nombre significa: “El arma con la cual puede ser destruido el espejismo”. Cada uno es un peldaño en la escalera que eleva al hombre en Dios.

El estudio de estos versos y la inspiración emanada de ellos fomentarán el discernimiento y el desapego y, de esta manera, prepararán a la mente para la visión de lo Supremo. Ustedes tienen que ser iniciados en estas disciplinas ahora, cuando son jóvenes y están ingresando a la aventura de la vida, y por consiguiente he decidido exponerlos a un verso por día, durante este Curso de Verano.

“Aquellos que niegan el Atma son necios”, dice Shankara.

Shankara dirigió estos versos a “mooda mathi” (la persona necia). Ahora, ¿quiénes son estos necios? Él ha dado la res puesta en otro contexto: “Naasthiko mooda uchyathe” (Aquellos que niegan el atma son necios). Aquellos que afirman y creen que “No soy este cuerpo perecedero; no soy este débil intelecto; soy el eterno, perpetuo, omnisciente, omni-incluyente Atma”, son realmente pocos. La inmensa mayoría afirma y cree que “Soy el moldeador de mi destino, soy el capitán de mi barco. Elijo mis gustos y aversiones, cumplo mis deseos mediante mis propios esfuerzos”. Estos son los necios.

Pero, incluso esta inmensa mayoría paga impuestos en la vida ordinaria por el agua que utiliza, la electricidad que consume, la casa en la que vive y la profesión en la que se ocupa. Ahora, ¿qué impuesto Le pagan a Él, Quien les provee los requisitos esenciales para el mero vivir: el Sol, la Luna, el Fuego, el Agua, el Aire, el Espacio, etc.? Aquellos que no reconocen al dador, al proveedor, al principio, a la persona, ellos son los necios.

Los científicos pueden pesar, medir y analizar materiales que ya existen. Pueden, por medio de permutaciones y combinaciones, poner en circulación extrañas formas a partir de la materia existente. Pero no pueden crear oxígeno o hidrógeno o cualquier otra cosa de nuevo. Esto sólo puede suceder por la Voluntad de Dios. Sin ninguna materia originalmente suministrada, ningún científico puede tratar con cosas desde el mismo comienzo. Son incapaces en las esferas más allá de la tierra, el agua, el fuego, el aire y el espacio, la materia prima de los sentidos.

Sus actividades están confinadas a la naturaleza, la cual no es sino la manifestación parcial de lo Divino.

Este verso con el cual Shankara empezó el Moha Mudgaram habla del momento de la aproximación del final de la vida.

Esto indica que de todos los temores del hombre, el temor a la muerte es el más feroz, al igual que el más necio. Pues nadie puede escapar de la muerte habiendo cometido el error del nacimiento.

Para deshacerse de la rueda de nacimientos y muertes, el único método disponible para el hombre es la toma de conciencia del eterno nonato Atma que es la Realidad de uno.

De esta manera, Shankara le aconseja al hombre orarle a Govinda. Él se refiere a Dios como Govinda. Govinda significa:

“Aquel que es el Pastor”. El hombre es tanto un ser animal como espiritual. Se ha elevado desde el nivel animal y está en su c
amino para revelar su divinidad. Debería estar atento a no deslizarse nuevamente a animal. Únicamente el hombre puede elevarse hacia la Divinidad, pues está equipado con la cualidad requerida para el logro.

Brindavan, 21/5/1973