En una sola pierna (13/01/1968)

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( Impreso en castellano en Mensajes de Sathya Sai, Tomo 06 cap. 33 )

En una sola pierna

13 de Enero de 1968

Prashanti Nilayam

Sankranti

Este día de Sankranti es alabado por los poetas porque confiere a la humanidad un sol más suave, una brisa fresca, con algo de frío; los pájaros reciben el día con alegres trinos; la diosa Tierra (lleva un sari verde, punteado de flores rojas y amarillas. Hombres y ganados están felices porque sus esfuerzos han sido recompensados con la cosecha; pueden esperar algunas semanas de juegos y pasatiempos unos y recobrar fuerzas descansando y rumiando otros. Es un día de bienaventuranza para hombre y bestia, de felicidad interna y externa. Todo es verde, tanto en el mundo externo como en el interno. En el interno, porque marca una nueva fase en la marcha del sol, el que inspira y vitaliza la inteligencia. Bhishma esperó este día para poder viajar más allá de la muerte con un intelecto iluminado, consciente de su identidad con el Supremo. Esto se llama Uttarayana, porque el sol empieza a girar hacia el norte a partir de hoy (de uttar: hacia el norte, y ayana: viaje). Durante los siguientes seis meses, se moverá gradualmente hacia el norte.

En las escrituras de la India el norte es asociado con los dioses y, así, estos seis meses se consideran especialmente adecuados para las prácticas y estudios espirituales y los rituales. Pero debo decirles que ustedes deben preocuparse más por el sol de su firmamento interior que por el de las profundidades del espacio exterior. Deben preocuparse por la iluminación interna, más que por la luz y energía externas. ¿Cuál es la disciplina espiritual que enviará al sol interno hacia Dios? Dios está escondido y obstruido por las nubes de egoísmo. Librarse del egoísmo es la disciplina espiritual que deben practicar.

Aprendan una lección del árbol. Cuando está cargado de frutas no levanta la cabeza en el aire con orgullo; se dobla hacia el suelo como renunciando al mérito por su logro y como para ayudarlos a coger las frutas. Aprendan una lección de los pájaros. Alimentan a aquellos que no pueden volar lejos; el pájaro alivia la picazón del búfalo rascándolo con su pico; se ayudan y sirven entre sí, sin pensar en la recompensa. ¿Cuánto más alerta debe estar el hombre, dotado con destrezas y facultades superiores? El servicio es la mejor cura para el egoísmo; así, dedíquense a él para aliviar el dolor y la aflicción en la medida de sus posibilidades. Como se cuenta en el Ramayana, los monos arrancaron enormes montañas y las tiraron al mar para construir un camino para que Rama y su ejército pudieran pasar; la pequeña ardilla también ayudó, en la medida de sus. fuerzas; se revolcó en la arena de la costa, corrió hacia el montón apilado como parte del camino, y con una vigorosa sacudida hizo caer la arena de su pelo, añadiendo sólo una pizca de material a la gran cantidad apilada por los gigantescos monos. Rama vio a la ardilla: apreció su devoción; la agarró en su mano y le acarició la espalda con ternura y una bendición. Eso fue suficiente recompensa. La raza de las ardillas, desde ese entonces, adquirió tres líneas en su espalda para indicar esta señal de gratificación y gracia. Traten de mitigar, en la medida de sus posibilidades, la aflicción de los demás; ésa es la mejor práctica espiritual para el aspirante.

El hombre camina con dos piernas: ¡ha esto, y para aquello, este mundo y el otro; la rectitud y Dios. Si está totalmente embebido en este mundo, está escogiendo moverse toda su vida con un impedimento: el viajar en una sola pierna. Esto acarrea una gran cantidad de problemas; puede caer en cualquier momento y fracturarse la pierna. ¡Y lo hace! La bondad en este mundo, la santidad para la vida después de la muerte; igual atención a ambas, vigilancia al dar un paso con cualquiera de los pies, éstas cosas son esenciales para un feliz viaje por la vida. Deben empezar con el pie derecho, poner el pie correcto, el pie de Brahman, cuando entran a la región de la realización. Los sentidos deberán haber sido dominados para entonces. Go significa sentidos y gopi significa una persona que ha aplacado los sentidos como resultado de su entrega a Gopala, el amo de los go (sentidos).* Krishna le dijo a Arjuna una vez que él podría entrar a la región donde vivían los gopas y las gopis, llamada Vrajamandala, sólo después de haber dominado sus emociones e impulsos y su tendencia a ceder a los sentidos.

Un día, Narada descendió en las arenas del río Yamuna en el Vrajamandala,_ y se quedó sorprendido por el silencio que llenaba el lugar: el agua fluía sin un murmullo, ni siquiera una ola; ni una sola ramita, hoja o pétalo se movía, no fuera que perturbara la calma. Hasta los insectos parecían estar conscientes de la necesidad de respetar el silencio, y se quedaban tranquilos. No se oía ningún susurro, silbido, croar, arrullo o llamado; nada aleteaba, revoloteaba o latía. Los bosques a las orillas eran como un paisaje pintado en una tela. Narada vio a una mujer, brillante como una estrella, perdida en meditación; se quedó asombrado por el halo de esplendor que rodeaba su cabeza. Narada se preguntó si él podría llegar a esa profundidad de experiencia alguna vez en su vida. Su presencia la despertó y al acercársele, ella le reveló su identidad. ¡Era la Diosa de la Sabiduría de Brahman, la ciencia de la conciencia de la realidad, de la verdad que el conocimiento revela! El asombro de Narada ante este descubrimiento fue doble. «¿Qué necesidad tienes tú de meditar? ¿Por qué esa meditación tan intensa que ha silenciado a toda la naturaleza a tu alrededor? ¿Sobre qué estas meditando?», le preguntó. Ella declaró: «Yo ansío la suprema alegría de contemplar los pies de loto de Krishna; yo medito en ellos, haciéndome una gopi que se ha entregado a él». Tal es la dulzura que se puede derivar de esa contemplación, de esa devoción.

* Gopala, nombre de Krishna niño, como pastor (gopi); de go, que también significa vaca, ganado.

El devoto está contento con la visión de una parte; prueba el azúcar, gramo a gramo. No encuentra ninguna alegría en volverse azúcar, o en fundirse en la propia montaña de azúcar. Nadie puede ver todo el cielo, pues no hay,tal cielo cuando lo examinan. Su cielo está limitado por su horizonte. Desde cada punto de observación hay un horizonte diferente, pero nadie puede ver más allá. Limitar el cielo y disfrutar de su vastedad y belleza, eso es lo que hace el devoto. Mientras estén en el cuerpo, pueden visualizar sólo una divinidad corporificada. Se dice que el padre de Uma, el monarca de los Himalayas, le oró a Shiva: «Otórgame la visión de una fracción de tu ser universal. ¿Cómo puedo conocer a Lo Ilimitado por medio de mis sentidos e inteligencia ilimitados?» El hombre puede visualizar a Dios sólo por medio de una forma humana. Krishna dice en el Gita: «Yo soy el águila entre las aves, el león entre las fieras, el baniano entre los árboles». Es decir, las aves imaginan a Dios como un pájaro que puede volar más alto, cuyos ojos son más agudos, con unas alas que pueden resistir más. Dios en forma humana, ésa es la única manera como el hombre puede captar a la Divinidad. Aquí y ahora, sólo así se puede sentir y experimentar a Dios. No debe hablarse de él como bajando o elevándose, puesto que está en todas partes, disponible para que ustedes tomen conciencia de él a través de la belleza, la verdad, la bondad, la fuerza, el amor o cualquiera de los atributos divinos.

En este día sagrado, tomen la resolución de pasar cada hora en la contemplación de la gloria de Dios; hagan esto, por lo menos, como una tarea; pues la exaltación de esa contemplación traerá un mecanismo inconsciente que los alentará a continuar con ella con mayor vigor. El sol está yendo hacia Dios, como dice la mitología. Es el cartero que llevará sus cartas a Dios si están bien dirigidas y franqueadas con la estampilla de la sinceridad y les traerá su gracia. Pongan su anhelo en el sobre de la resolución y entréguenlo cada día al sol. No escriban pidiendo una casa, un hijo o riquezas. Pidan inteligencia despierta a fin de comprender la majestad de Dios. Pidan fortaleza en su servicio, en su adoración.

Prashanti Nilayam