Sri Rama: el ideal para la humanidad ( 20/04/1994)

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Sri Rama: el ideal para la humanidad

Kodaikanal

Más dulce que el jugo de la caña de azúcar,

más dulce que la miel,

más dulce que el néctar mismo

es el nombre de Rama.

Al cantar el nombre

uno saborea su nectarina dulzura

en abundancia.

¡Encarnaciones del Ser Divino! El sabio Valmiki, que era puro, sagrado y totalmente altruista, escribió el Ramayana en mil millones de estrofas para la redención de la humanidad. Sin embargo, los Devas y los Rishis, comprendiendo la suprema grandeza del Ramayana, le pidieron a Valmiki una parte de su gran obra.

En respuesta a su pedido, Valmiki distribuyó los slokas (versos) entre los habitantes de los tres mundos. Después de la distribución de los slokas en partes iguales entre los tres mundos, quedó un sloka de 32 sílabas. Después de distribuir 30 en partes iguales, quedaron dos sílabas. Estas dos sílabas eran las letras RA-MA, las que entregó a los habitantes de los tres mundos. Las mismas dos sílabas pueden encontrarse en los nombres de Krishna, Hari, Jesús, Alá y Sayi. Así, Valmiki ofreció a los residentes de los tres mundos el nombre de dos sílabas del Señor en igual medida.

Rama, el ejemplo supremo de muchos papeles en la vida

Rama es el más cercano a la humanidad. Dondequiera que se encuentren, cualquiera sea la tierra o el clima al que pertenezcan, las personas de todas partes tienen que comprender el principio de Rama. Rama era un hijo ideal. Cada familia necesita un hijo ideal. En la víspera de la coronación, él eligió ir exiliado a la selva de acuerdo con la orden de su padre, el rey. Al cumplir con los mandatos de su padre, Rama se destaca como el ejemplo supremo.

Además, Rama era un hermano ideal. Ejemplificaba la armonía y el amor entre los hermanos. Él trataba a sus hermanos como a su propio aliento vital y derramaba su amor sobre todos ellos por igual. Así, Rama es un ejemplo de amor fraternal para cada familia.

Rama era un esposo ideal. La adhesión de Rama al principio de la monogamia tiene que ser comprendido correctamente. Valmiki lo comprendía muy bien. Una palabra, una flecha, una esposa era la regla para Rama. ¿Cuál es la razón? En el cuerpo hay muchos órganos. Sin embargo, todos ellos son animados, nutridos y sostenidos únicamente por el corazón. Del mismo modo, la esposa para el esposo es solo una y el esposo para la esposa es solo uno. Rama estableció el ejemplo para demostrarle al mundo este ideal de la monogamia.

Rama era un amigo ideal y un enemigo ideal

Rama era un amigo ideal. No puede haber un amigo más grande que Rama. En el mundo hay amigos en los buenos tiempos que muestran su amistad cuando uno es rico o ejerce el poder. Sin embargo, si la riqueza y la posición desaparecen, ni un solo amigo mostrará la cara. Rama, no obstante, no era un amigo de esa clase. Él era amoroso, considerado y afectuoso en las buenas y en las malas, en tiempos de alegría y de pesar. Guha era un barquero común. Rama lo aclamó como su cuarto hermano y derramó su amor sobre él. Rama trataba con el mismo espíritu amistoso a todos los que se acercaban a él para recibir ayuda o asilo. Así, se destacó en el mundo como un amigo ideal.

Rama no era sólo un amigo ideal; él era también un enemigo ideal. En el mundo, es común ver que los hombres recurren a todo tipo de engaños para derrotar a sus enemigos. Sin embargo, Rama jamás se rebajó a tales prácticas indignas. Rama se adhirió a la senda noble y heroica incluso al tratar con sus enemigos.

Por ejemplo, cuando Rama estaba librando la batalla contra Ravana, éste último no pudo hacer frente a las flechas de Rama. Todas las armas de Ravana fueron destruidas. Rama notó que Ravana estaba cansado y sin armas. En tal situación no era correcto matar al enemigo. No hay heroísmo en matar a un hombre débil o indefenso. El enemigo debe ser destruido cuando es fuerte y poderoso. Reconociendo la difícil situación de Ravana, Rama bajó los brazos y le dijo: “¡Oh, Ravana! Tú estás cansado y sin armas. No estás en condiciones de continuar la lucha. Ve a tu hogar, descansa y regresa al campo de batalla mañana. Reanudaremos la lucha mañana”. Al mostrar este tipo de magnanimidad hacia su enemigo, Rama demostró que era un enemigo ideal.

Rama era, en primer lugar, un hijo ideal. En cualquier país, en cualquier lugar del mundo, cada familia necesita un hijo ideal. Por ende, la historia de Rama no tiene un mensaje sólo para los bharatiyas. Tiene una lección para todos los países y para toda la humanidad.

Debe comprenderse la importancia del ejemplo de Rama como un hermano ideal. Hoy los hermanos luchan entre sí, llegan hasta la Corte Suprema de Justicia e incluso pierden sus vidas en sus amargas disputas. Por amor mezquino al dinero y las posesiones, hoy las personas están dispuestas a sacrificar todos sus sentimientos fraternales. El modo de obrar de Rama era diferente. Él consideraba a sus hermanos como parte de su propio ser y no les causaba el más mínimo dolor. De este modo, él llevó a sus hermanos al estado supremo. ¡Hoy los hermanos llevan sus litigios a la Corte Suprema! Esto no está nada bien.

Rama, el esposo ideal

Rama era un esposo ideal. Cuando Sita fue raptada, Rama sintió la pérdida como si hubiera perdido la mitad de su cuerpo. Él consideraba a su esposa como ardhangi, la mitad de sí mismo. Cuando Rama se mostró desconsolado por la ausencia de Sita, él sólo quiso mostrarle al mundo lo que significa la pérdida de una esposa. Nunca pensó en una segunda esposa. Rama sentía: “es mi deber proteger a mi esposa”. Cada esposo en el mundo debería tener una convicción similar.

Hoy en el mundo, los amigos se vuelven enemigos de la noche a la mañana. Esto no está nada bien. La amistad debe ser permanente y durar para siempre. Normalmente dura en tanto uno tiene riqueza y fuerza. Sin embargo, la amistad de Dios no es así. Dios está siempre con ustedes, en ustedes, detrás de ustedes y alrededor de ustedes. Ésta es la clase de amistad que todo hombre debería experimentar.

Permitan que el amor gobierne al mundo

Hanuman era un sirviente. Él ejemplificó el ideal de un sirviente. Rama abrazó a Hanuman y le dijo: “¡Querido amigo, Hanuman! Tú, en tu forma física, perteneces a una especie diferente. Tú eres un mono y yo soy un hombre. Sin embargo, el principio del amor es uno y el mismo en ambos”. La casta y el credo pueden variar, pero el principio del amor es uno. En todos los seres, en todos los países, en todos los individuos, el amor anima a cada uno. Hoy el reinado de este principio de amor tiene que ser establecido en todo el mundo. Dios es el Morador interno en el corazón. El corazón está lleno de amor. Ese amor debe ser compartido con otros. Sólo cuando se comparta el amor se comprenderá el antiguo proverbio acerca de la ecuanimidad en la alegría y el pesar, en la ganancia y la pérdida.

He aquí una ilustración de esta verdad: Muchas personas en Ayodhya sabían que Rama estaba partiendo hacia la selva. Un anciano y pobre Brahmana exclamó: “He oído que Rama se está yendo a la selva por catorce años. No sé si viviré tanto tiempo”. Sintiendo esto, el anciano Brahmana, de nombre Trijata, recorrió todo el camino a pie para tener una última visión de Rama. Los ojos le han sido dados al hombre no para mirar el mundo sino para ver a Dios. Por ende, el poder de la vista debe ser dedicado a Dios. Con ese fin, el anciano, después de soportar muchas penurias, llegó a Rama. ¿Qué estaba haciendo Rama en ese momento? Aquel que iba a ser coronado en un momento se estaba preparando para ir al exilio en la selva en ese instante. ¿Algún ser humano será capaz de soportar tal revés de la fortuna con ecuanimidad? ¿Será capaz de considerar ambas cosas del mismo modo? Cualquiera que no fuera Rama se hundiría en el pesar. Sin embargo, Rama (antes de partir hacia la selva) se dedicaba a entregarles a los pobres todas sus joyas y posesiones. Lo que debió haber sido un momento de aflicción Rama lo convirtió en una ocasión de alegría al distribuir todo entre los pobres. Nada perdura en la vida humana. Nadie puede decir cuándo, dónde y en qué circunstancias la vida llegará a su fin. La vida puede terminar en la niñez, en la adolescencia, en la madurez o en la vejez. La muerte es segura. Por lo tanto, el hombre debe aprender a renunciar al apego a las posesiones.

Rama y el anciano Brahmana

Rama estaba regalando todas sus cosas. Cuando el anciano Brahmana se le acercó, él estaba distribuyendo sus vacas y sus muebles. Cuando Trijata vio esto exclamó: “¡Qué encarnación del sacrificio es el Señor! Él es verdaderamente inmortal, porque actúa según el aforismo Védico de que la inmortalidad puede ser alcanzada sólo a través del sacrificio y no a través de buenas obras, progenie o riqueza. Él es la encarnación de la bienaventuranza. Él es la forma misma del Dharma”. Mirando a Rama, exclamó: “¡Rama! ¡Tú eres en verdad la encarnación del Dharma!”

El Dharma (Rectitud) es el aliento vital de cada uno. Un elemento de este Dharma es el sacrificio. Para Dharma y Tyaga (sacrificio), Prema (el Amor) es la base. Por ende, Dharma, Tyaga y Prema son esenciales para cada ser humano. Son las tres fuerzas que activan el cuerpo, la mente y el Atma (Ser Divino).

Al ver al anciano Brahmana, Rama le indicó que se acercara y le preguntó: “¡Oh, noble Brahmana! ¿Para qué has venido?”. El anciano respondió: “¡Swami! Soy de edad avanzada. Me enteré de que te estás yendo a la selva por catorce años. No sé si viviré tanto tiempo. Deseo contemplar tu esplendoroso rostro una vez, experimentar tu amor al menos por un breve instante, tocar tus sagrados pies y redimir mi vida”. Rama le preguntó: “¿No tienes ningún otro deseo?”. “No tengo ningún otro deseo. Tengo dificultades para vivir. Pero me he reconciliado con lo que me merezco según mi Karma. No estoy preocupado por eso. Sólo deseo tener una visión de ti, hablarte y tocarte.”

Tres problemas que acechan al hombre

Entonces Rama le preguntó qué beneficio había en estas tres cosas. “Darshanam papa nashanam” (La visión del Señor destruye todos los pecados). “Sparshanam karma vimochanam” (Tocar los pies del Señor lo libera a uno de la esclavitud del Karma). “Sambashanam sankata nashanam” (Conversar con el Señor disipa toda aflicción). El anciano dijo: “¡Swami! El hombre es acechado por tres problemas: el pecado, las consecuencias de sus acciones y el pesar. Para librarme de estas cosas, necesito una visión de ti, el contacto con tus pies y la conversación contigo”.

Rama estaba sumamente complacido con las palabras del Brahmana. Lo atrajo hacia sí, lo abrazó y le preguntó: “¿Esto te da alegría?”. Derramando copiosas lágrimas, el anciano dijo: “No sé qué es el cielo. No tengo idea de qué es Kailash o Vaikunta. Pero en tu abrazo los he experimentado a todos. Éste es mi cielo. Dame una limosna. Regresaré a mi lugar”. Rama dijo: “¡Hijo! Cuando tú me has ofrecido tu amor, yo debo ofrecerte mi amor a cambio. Esa es la forma en que obra el amor: da y recibe. Como he recibido tu amor, debes aceptar algo de mí”.

El anciano llevaba un bastón en la mano. Rama dijo: “¡Hijo! A través del contacto conmigo, has recibido una fuerza considerable. Tu vejez ha desaparecido. Arroja tu bastón tan lejos como tu fuerza te lo permita. Toda la riqueza y las vacas en el área cubierta por tu lanzamiento serán tuyas”.

El contacto de Rama había dotado al anciano Brahmana de inmensa fuerza. Él sintió que debía actuar según la orden de Rama. “Mi vida no tendrá sentido de otro modo”, pensó. “Aunque no tengo ningún deseo, obedeceré la orden de Rama.” Con este sentimiento, él arrojó el bastón con todas sus fuerzas. Gracias al poder de Rama, el bastón atravesó las márgenes del río Sarayu y regresó a donde Rama estaba parado. Varias mansiones, edificios y cabezas de ganado que estaban dentro del área le llegaron al Brahmana como regalo de Rama.

La cualidad suprema de Rama es el sacrificio

El Brahmana le dijo a Rama: “¡Oh, Señor! Si yo vine solamente para tener una visión de ti, ¿por qué me estás cargando con tantas posesiones?”. Rama respondió: “¡Oh, noble Brahmana! Éste es el fruto de tus buenas acciones en tu vida pasada, no es la recompensa ganada en la vida actual. ¿Imaginas cuántos vinieron a verme desde lejos mientras me preparaba para partir hacia la selva? Tu deseo es el que estimuló mi amor. De no ser por las leyes relativas al gobierno de un reino, te habría dado el reino entero. Mi amor por ti es mi regalo más grande”.

Diciendo esto, Rama le dio la tierra al Brahmana. Entonces el Brahmana dijo: “Éste es un ejemplo supremo para toda la gente. Incluso en el momento en que estaba partiendo hacia la selva y toda Ayodhya se hallaba sumida en el pesar, Rama mostró Su amor regalando todas Sus posesiones. ¡Su cualidad suprema es el sacrificio!”.

La vida entera de Rama estaba llena de ideales de todo tipo

Así, el principio de Rama enseña la supremacía de las cualidades de la caridad y el sacrificio. El principio de Rama no encarna sólo una o dos grandes cualidades. La vida entera de Rama estaba llena de ideales de todo tipo.

Para transmitir las grandes lecciones de la historia de la vida de Rama a la humanidad, la Divinidad encarna de tiempo en tiempo y de era en era. ¿Cuándo encarna el Señor? La respuesta es dada en el Gita: “Para proteger a los buenos, para castigar a los malvados y para establecer el Dharma, el Señor encarna de era en era”. Cuando los puros, los santos, los piadosos y los buenos son oprimidos, el Señor encarna para protegerlos y para castigar a los malvados. Para aliviar su sufrimiento y para conferir bienaventuranza a la humanidad, el Señor desciende en la tierra. Cuando la maldad crece y las fuerzas del mal levantan sus cabezas, el Señor desciende para reprimirlas y establecer la rectitud en la humanidad.

Hoy la falsedad, la injusticia y la maldad proliferan en el mundo. La condición humana ha sido reducida a polvo. Tras la forma humana, no hay cualidades humanas. Los valores humanos han sido abandonados. El amor no prevalece entre un hombre y otro hombre. Si se pierde el amor, ¿qué queda? El amor es vida. Un hombre sin amor es un cadáver viviente.

Por lo tanto, cultiven amor. Compártanlo. Vivan en amor. Ésta es la necesidad de la era de Kali. Hay otro episodio en el Ramayana que indica cuánto amor la gente de Ayodhya y de Mitila sentía por Rama y Sita. La gente de Ayodhya se movilizó de a miles para presenciar el casamiento de Rama y Sita en Mitila. Toda la ciudad de Mitila se regocijaba por la ocasión auspiciosa. Las mujeres convocaban a todas las mujeres y los niños para que presenciaran el sagrado casamiento. Les decían a otras damas: “¡Hermanas! ¡Qué oportunidad única de presenciar el glorioso casamiento de Rama y Sita!”.

El significado simbólico del casamiento de Rama y Sita

El casamiento de Rama y Sita no es el casamiento de un joven varón y una joven mujer. Este casamiento es la unión de Prakriti (el Cosmos) con Purusha (el Supremo Señor). Una anciana cantó una canción llamando a todas las mujeres a unirse a las personas que acudían al casamiento. Ella describió las decoraciones en Mitila, la divina belleza de Rama y Sita, la espléndida escena en el palacio y las escenas memorables que presenciarían durante el casamiento. (Swami cantó la canción con su melodiosa voz con tanto brío y encanto que toda la escena del casamiento pareció cobrar vida en todo su esplendor ante el público.) Una exhortación similar surgió del lado de los hombres para todos los hombres, describiendo el casamiento como una ocasión que erradicaría todos los pecados de los espectadores. “Vengan todos al glorioso casamiento del hijo de Kausalya” era el estribillo de la canción.

El mundo entero pareció regocijarse con el casamiento de Rama y Sita, porque tenía una importancia cósmica. Representaba la unión de Prakriti (Sita) con Purusha, el Supremo Absoluto. Cada ser en el cosmos, independientemente de su género en la forma externa, es esencialmente femenino. Prakriti (la Naturaleza) es femenina. Ella representa una mitad del Señor: Ardhangi. El Paramatma (el Ser Supremo) es el Purusha (el Dios Supremo). Juntos, Prakriti y Purusha, representan el concepto de Ardhanarishvara, Dios concebido como mitad masculino y mitad femenino. Esta unión de masculino y femenino está presente en cada ser humano. Cada uno debe comprender este aspecto de la historia del Ramayana.

El Ramayana no debe considerarse una epopeya sagrada sólo para los bharatiyas. El término Rama significa “Aquel que deleita el corazón”: “Ramayati iti Ramah”. A quienquiera que adoren, el Dios único es el que deleita el corazón. Sólo hay un Dios y una Meta.

Dios es uno

Cuando consideran a la humanidad como una especie, Dios es sólo uno, cualquiera sea el nombre con el que lo describan, sea Alá, Jesús, Rama, Krishna o Buda. Los bharatiyas sostienen la creencia de que Dios es uno, aunque los sabios puedan llamarlo por diferentes nombres. Todas las escrituras religiosas y los hombres santos en todas las eras han adorado a Dios como uno. Por lo tanto, nadie debe tener sentimientos de diferencias o incluso tener mala voluntad hacia otros. Cultiven el sentimiento de la paternidad de Dios y la hermandad del Hombre. No sientan mala voluntad hacia nadie. Ayuden siempre; no hieran nunca.

Rama derramó su amor sobre todos. El Amor es el factor más importante en la vida. El Amor es Dios. Vivan en Amor.

Traduccion Mercedes Wesley