Mensaje de la Pizarra de Prashanti Nilayam del día 5 de marzo de 2024

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El Señor le reveló a Arjuna, y con ello a toda la humanidad, que Él se complace con la devoción ofrecida por los aspirantes a la Gracia. Él declara: «Bhakthiman me priyo narah», es decir, «los individuos genuinamente devotos me son queridos», como lo menciona el Bhagavad Gita en el capítulo XII, verso 19. El devoto ofrece la plegaria, la adoración y su pensamiento, sus palabras y sus actos a Dios, a quien reviste de una forma y un nombre, así como de atributos tales como el amor, la compasión, la sabiduría y el poder. La mayoría de los devotos buscan en Dios salud, riqueza, poder y fama: bienes triviales que producen placeres momentáneos. La gracia Divina puede conferirles el don más preciado, el de Su amor. El hombre puede afirmar que ama a Dios, orgulloso de su logro. Eso lo lleva solo hasta la mitad del camino; de esto no obtiene demasiado. ¿Responde Dios con «priyo narah,» es decir, «él me es querido»? Solo entonces el hombre puede declarar que ha alcanzado la gracia. ¿Cómo puede el hombre llegar a ser querido por Dios? El Gita hace hincapié en dos requisitos: Samthushtah Sathatham (siempre contento), y Dhruda nischayah (con firme determinación). Debe estar siempre contento y alegre, sin que le importen los vaivenes de la fortuna. La devoción no debe ser una pose, una fase pasajera, ni una exhibición artificial y superficial. Sathya Sai. (Discurso del 2 de agosto de 1986).