Mensaje de la Pizarra de Prashanti Nilayam del día 7 de febrero de 2024

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Una pequeña reflexión proporcionará la necesaria actitud para desarrollar el desapego. Ustedes tienen una casa en la ciudad; vivieron en ella durante varios años; la llaman suya, y están orgullosos de ella; protestan iracundos cuando alguien pega un cartel sobre sus paredes; ponen gran cuidado en que sea cómoda, encantadora e impresionante. Un buen día, la venden. Ya no es más el objeto de su apego. Aunque le caiga un rayo, ustedes no se molestan. Ahora, las tierras que compraron con el producto de la venta se hacen suyas, y atraen toda su atención. Cuando una inundación invade esas tierras, ustedes están muy preocupados y corren en todas direcciones tratando de salvarlas. A continuación, las venden y llaman «suyo» al dinero; lo depositan en un banco y se apegan a él. El dinero puede ser prestado por el banco a alguien que les disgusta, pero eso no les preocupa. Ahora bien, ¿qué es de ustedes, después de todo? ¿A cuál de esas cosas estaban tan profundamente apegados? ¿A la casa, a las tierras, al dinero? A ninguna de ellas. Estaban apegados al prestigio, la comodidad, la exhibición, la codicia: a cosas que surgieron en su mente como deseo, como ansias; a su propio ego, básicamente. Eso fue lo que los indujo a proclamar que estas cosas, una tras otra, les pertenecían. – Sathya Sai (Discurso, 27 de marzo de 1966)