El templo (09/09/1959)

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( Impreso en castellano en Mensajes de Sathya Sai, Tomo 01 cap. 23 )

El templo

9 de Septiembre de 1959

Pueblo de Budili

Mahashivarathri

Me complace siempre ir a las aldeas y encontrarme con los aldeanos. El aldeano tiene una mente pura y sin mácula y la atmósfera del pueblo es sincera y sin mancha de artificialidad. Este es un gran día en la historia de su pueblo, pues hoy reciben un hospital y un centro de salud conforme al programa del desarrollo de la comunidad. Me alegro de que estén conscientes de su importancia. Han hecho arreglos para celebrar el evento de manera grandiosa, uniéndose todos alegremente para llevar a cabo las variadas tareas asignadas por los organizadores. Es este espíritu de cooperación y esta alegre camaradería demostradas por su aldea los que me han traído aquí hoy. Yo soy prema y quiero que el prema progrese en todos los lugares y en todos los asuntos.

El hombre sufre de dos tipos de males: los físicos y los mentales; unos causados por el desequilibrio de los tres humores: del vayu o aires, pittá o bilis y kapha o flemas, y los otros causados por el desequilibrio de los tres gunas: el satva, el rajas y el tamas. Un hecho peculiar acerca de estos dos tipos de enfermedades es el de que el cultivo de la virtud cura a ambos. La salud física es un requisito previo para la salud mental y la salud mental asegura la salud física. Una actitud de generosidad, de fortaleza en la presencia del dolor y la pérdida, un espíritu entusiasta para hacer el bien, para servir al máximo de su capacidad; éstos desarrollan la mente al igual que el cuerpo. La alegría misma que se deriva del servicio reacciona sobre el cuerpo y lo libera de la enfermedad. El cuerpo y la mente están estrechamente relacionados.

La mayoría de ustedes son agricultores y por esto no necesito decirles que durante la mayoría de los meses ustedes se nutren de esperanza. La esperanza los sostiene mientras aran, siembran y abonan sus cultivos. Esa esperanza, ustedes deben hacerla un hábito mental aun en cosas distintas a la agricultura. Esto los sostendrá en todos los caminos de la vida. No le den ninguna oportunidad a esa cosa vil, la desesperación, que roe las partes vitales de la actividad y del esfuerzo. La desesperación es un pecado contra Dios. Si Él está en ustedes, ¿por qué perder la esperanza? Es por esto por lo que el Señor dice: «Si estoy aquí ¿por qué temen?» Estén siempre alegres, optimistas y valientes. Ustedes dijeron que el Chitravati que fluye cerca de Puttaparthi corre también cerca de su pueblo y que es un lazo entre nosotros. Pero es un lazo muy débil, pues está lleno solamente unos pocos días al año; el resto del año es un arenal. Si las aguas vitales del valor fluyen en el fondo de sus corazones, entonces ese Chitravati es más precioso que esta corriente seca; es un verdadero lazo entre ustedes y yo.

El pueblo es la espina dorsal de todo el país. El niño se vuelve hombre, el pueblo se vuelve ciudad; debemos evitar que el niño inocente, sencillo, sincero, se vuelva un hombre cruel y duro de corazón. Similarmente, debemos ver por que el pueblo tranquilo, sencillo, temeroso de Dios, no crezca en una ciudad ruidosa y negativa. Los líderes de mañana se están criando en este y otros pueblos en todo el país. Si ustedes son virtuosos, las ciudades serán virtuosas mañana. Si son fuertes, las ciudades serán fuertes. Si son pendencieros, las ciudades se verán afectadas por ello. Aprendan a vivir y a trabajar con benevolencia. Hagan de la alegre experiencia de hoy un aspecto permanente de su vida. Las facciones y los partidos en los pueblos son la ruina de la vida comunitaria. El beneficio del duro trabajo se malgasta en litigios engendrados por el odio que surge de aquéllos. Ustedes cultivan el alimento para el pueblo y el material para vestirlo. Dan el ejemplo de la industria para el indolente. Se levantan al canto del gallo y se acuestan cuando la gallinería va a dormir. Sudan, se afanan y observan el cielo piadosamente con las manos unidas, con devoción; y viven humilde y agradecidamente. Hay íntima relación entre rithu y ryot, entre estación y campesino. Llevan su vida por un curso seguro, siguiendo la regularidad de las estaciones. No se apresuran queriendo adelantarse a la naturaleza, como hacen los habitantes de las ciudades.

Quiero que les agradezcan a las personas que hicieron posible este hospital y al gobierno que lo está manejando para ustedes. El gobierno recolecta dinero de ustedes y suministra lo necesario. Pero ustedes no dependerán del gobierno para todas sus necesidades. Los funcionarios no son todopoderosos. Son solamente servidores que tienen que obedecer órdenes. El gobierno es el chófer del carro, que es el Estado. Ustedes son los dueños del carro y son también los pasajeros. Seleccionen a los conductores apropiados y vigilen para que el chófer no lastime a los pasajeros ni al carro. Ese es el deber del dueño, ¿no es así?

El mejor instrumento por el cual pueden asegurar el éxito de todos sus esfuerzos es la devoción. Eso les dará salud, riqueza y prosperidad también, pues eliminará el odio y las facciones y le dará más fuerza a su brazo cuando aren la tierra. Un hombre con devoción ejecutará cada acción como adoración del Señor y así el acto se hará mejor y más eficazmente, sin pereza ni falsedad. También ganará la gracia del Señor, y así, el devoto podrá cultivar más productos y disfrutar de mayor salud y felicidad mental. Si las miles de personas en el pueblo cantan a la gloria del Señor juntas, se producirá una mayor armonía y cohesión social que si las miles claman y gritan unas contra otras. Fluirá el prema e inundará el pueblo y fertilizará todos sus esfuerzos si toman el nombre del Señor y lo cantan juntos. Háganlo durante algún tiempo y ustedes mismos serán testigos del cambio en la atmósfera.

A veces, la nube de la envidia y del odio viene a oscurecer las relaciones. Esto se debe primordialmente al temor, el temor que causa la ira. Todo esto desaparecerá con el surgimiento de la devoción, y de la humildad y de la sabiduría que vienen en pos de ella. La ira malgasta tiempo, salud y carácter. No le permitan libre juego. Hagan algún cultivo interno también, de la misma manera que ahora cultivan estos campos. Esto debe hacerse en el campo de los sentimientos, de los motivos, de los deseos y de los impulsos.

Vi su templo al venir en procesión en la carreta de bueyes. Lo encontré derruido y en malas condiciones de limpieza. El corazón del pueblo es el templo; la lámpara que arde allí es la vida de todo el pueblo. Manténganla ardiendo fuertemente. Alguien ha colocado una carreta rota en la estrecha veranda del templo; esto es tan malo como el deshonrar la morada del Señor. No inspirará devoción en la gente. Mantengan limpio y libre de escombros el templo, no importa lo sencillo y pequeño que sea. No lo tomen como hacen algunos aldeanos, en calidad de refugio para haraganes, que holgazanean y juegan a las cartas u otras cosas. Formen un grupo de bhajans en este pueblo. Yo sé que tienen uno; pero debe ser más activo; debe asistir al culto en este templo y hacerlo una fuente de devoción. Esto demostrará que tienen gratitud para el Señor por todas las bendiciones que Él ha derramado sobre ustedes.

El doctor a cargo del hospital ahora apeló a ustedes solicitando su colaboración. Él quería decir que no deben descuidar los males corporales y dañar el tabernáculo de Dios. Es un instrumento que debe ser cuidado muy bien. El doctor es un experto en el tema, ya que ha estudiado medicina durante mucho tiempo y está movido por un espíritu de servicio. Hónrenle por su destreza; tengan fe en él y en sus medicinas y no empeoren, por negligencia o consultando a charlatanes, las enfermedades que puedan tener.

iEsto se los digo especialmente a ustedes, pueblo de Budili! Desarrollen el espíritu de ayuda mutua. Algunos aldeanos se han arruinado porque una persona no puede tolerar la prosperidad de otra. Esto es la perdición del carácter del indio. Cada quien está dedicado a rebajar a su vecino; mientras que en Occidente alientan la más mínima señal de inteligencia o industria superior y no muestran rivalidad alguna. La envidia es causa de la ruina. Nace de la indebida importancia que se da al cuerpo, a los sentidos y a la acumulación de objetos que satisfacen los sentidos. Vean las cosas en su apropiada perspectiva, denle su valor pero no más. Hay cosas más importantes que dan felicidad y paz. Traten de obtenerlas; cada uno de ustedes tiene el derecho de poseerlas. Nadie puede mantenerlas alejadas de su mano.

Ustedes hablaron del templo de Brahmeswara que hubo una vez aquí, pero que se ha quedado bajo las arenas del río. No dejen que el templo del Señor que está en el fondo de su corazón sea igualmente barrido por las arenas de los deseos (kama) y del odio (krodha). Hablaron de los muchos rishis y yoguis que han hecho sus prácticas ascéticas (tapas) aquí según la tradición. Bien, aquellos rishls y yoguis sabían lo que es real y lo que es irreal. Controlaban el vagabundeo de la mente y moraban en la paz (shanti). Fijen su atención en estos valores eternos; entonces no serán arrebatados por ráfagas de pasión o accesos de furia. Así, este pueblo, lleno de amor y ayuda mutua, será el ideal en kilómetros a la redonda.

Pueblo de Budili, 09-09-1959.