La devoción que Dios ama (18/12/1994)

119

La devoción que Dios ama

Auditorio Purnachandra

La arcilla es una, pero las vasijas son múltiples;

El oro es uno, pero las joyas son variadas;

La leche es una, aunque las vacas son de muchos colores.

El Supremo es Uno, pero lleva diversas vestiduras.

¡Encarnaciones del Amor Divino! Aunque la arcilla es una, los productos hechos con ella son de formas y nombres variados. El oro es uno, pero con él se hacen muchos ornamentos diferentes. La leche es la misma, aunque puede obtenerse de vacas de diferentes colores. Aunque Dios es uno, Él se manifiesta en diversas formas con nombres diferentes.

Incontables olas surgen del océano insondable. Aunque las olas parecen diferentes unas de otras, el océano es uno. Del mismo modo, aunque los seres vivientes aparecen en el Universo en un sinnúmero de formas, todos ellos son olas que han emergido del océano de Sath-Chit-Ananda (Ser-Conciencia-Bienaventuranza).

Las alegrías y las penas que el hombre experimenta en la vida diaria, sus apegos y sus aversiones, su búsqueda de placeres sensoriales, todos se deben a los caprichos de la mente. Mientras el hombre esté sujeto al sentimiento de dualidad, no podrá estar libre de apegos y odios. El hombre no podrá escapar del dualismo mientras no reconozca su divinidad inherente.

Liberación del dualismo

Hoy son pocos los que reconocen la unidad en la diversidad, aunque hay cualquier cantidad de intelectuales que se dedican a promover divisiones y diferencias. Hoy el mundo necesita hombres rectos que promuevan la unidad.

La mente es la causa de las diferencias y éstas pueden ser eliminadas sólo a través del control de la mente. ¿Cómo puede el hombre descubrir su unidad con Dios sin tratar de conocer su verdadera naturaleza? Se han indicado nueve formas de devoción para que el hombre realice su divinidad, comenzando por Shravanam (escuchar acerca de las glorias de Dios) y culminando en Atma nivedanam (entrega total a Dios).

De estas nueve formas de devoción, la más grande es la entrega total. ¿Pero quién se ha de entregar, qué se ha de entregar y a quién? Al buscar respuesta a estas preguntas el hombre descubre que el universo entero está constituido por los Pancha bhutas (cinco elementos básicos), que son manifestaciones de Dios. El hombre también es una manifestación de Dios. Dios no está separado del hombre. Sin embargo, el hombre es incapaz de reconocer esto porque se identifica a sí mismo con el cuerpo, que es sólo un instrumento. Cuando él renuncie a este sentimiento, experimentará al Ser.

Eleven cada objeto al nivel de lo Divino

Los hombres son de tres tipos. Primero, Bhakti rasa-atmakam (el tipo emocional). Segundo, Kriya-atmakam (el tipo activo). Tercero, el tipo racional. El tipo de personas emocionales se dedican a actividades como la adoración de ídolos, los bhajans, etcétera. Ellas ofrecen adoración a un ídolo o a una imagen con la fe de que Dios, en una forma determinada, le ha mostrado a la humanidad el medio para alcanzar la liberación. No obstante, ustedes pueden adorar a una imagen como Dios, pero no a Dios como una imagen. Pueden ver a Dios en una imagen, pero la imagen no es Dios. No existe ningún objeto con una forma sin la inmanencia de lo Divino en él. Por ende, cada objeto tiene que ser elevado al nivel de lo Divino. Consideren a cada objeto como una manifestación de Dios. Sin embargo, no reduzcan a Dios al nivel de los objetos materiales. El proceso de devoción, comenzando con la adoración de objetos físicos, conduce finalmente a la realización de Dios. Sin este anhelo emocional por Dios, la búsqueda activa de lo Divino no es posible.

Cuando la devoción se desarrolla, uno recurre a la senda de la acción. Y entonces uno comienza a indagar acerca de lo que es transitorio y lo que es permanente, lo que es real y lo que es irreal. Aunque esta facultad de discernimiento es esencial para el aspirante espiritual, se está abusando de ella en nombre del racionalismo. El proceso de indagación ha adoptado formas extrañas. Hoy el así llamado racionalismo lleva a muchos jóvenes al error de burlarse de la espiritualidad. Pocas personas tratan de averiguar el significado correcto de las cosas. Al malinterpretar las cosas y crear confusión, muchos están tomando por caminos equivocados.

La vida humana es preciosa, sublime y significativa. Sin embargo, al dedicarse a búsquedas puramente mundanas, el hombre está olvidando la grandeza del nacimiento humano. Sin valores, la vida no tiene sentido. Cuando hay pureza de pensamiento, palabra y acción, los valores humanos son practicados. Esta unidad entre Cabeza, Corazón y Manos es esencial. Sin embargo, hoy la unidad está ausente entre las personas, con el resultado de que los hombres se están volviendo inhumanos.

El hombre tiene que comprender la divinidad inherente

Como el hombre no ha sido capaz de despojarse de las cualidades animales heredadas de su pasado, él no se comporta como un verdadero ser humano. Por ende, el hombre tiene que esforzarse por comprender su verdadera naturaleza, sus potencialidades inmensas y sus cualidades divinas.

Él debe tomar conciencia de que todo lo que percibe es esencialmente Divino. Debe dedicar todas sus acciones a Dios. Así el trabajo será transformado en adoración. En esencia, no hay diferencia entre el trabajo y la adoración. Sin embargo, desafortunadamente, en estos días de degradación hasta la adoración es convertida en alguna forma de actividad indeseable. Hoy la devoción es usada para obtener disfrute sensual. Se usa más como una fuente de placer efímero que como un manantial de bienaventuranza perdurable. Dios no aprueba esta devoción a tiempo parcial. Dios es omnipresente y está observando cada una de sus acciones, dondequiera que se encuentren. En su ignorancia, las personas imaginan que Dios no les presta atención. La Divinidad no puede ser comprendida mientras prevalezca esta ignorancia.

Muchas personas imaginan que están atrapadas en las redes de Samsara (la vida mundana) y que son víctimas de la existencia terrenal. Ésta es una idea ridícula. No es la vida familiar la que los ata. No tiene brazos para agarrarlos. Son ustedes quienes están dotados de manos, ojos y oídos. Son ustedes quienes se están aferrando a la vida mundana y sufriendo las consecuencias. Ésta es la verdad en lo falso y la irrealidad en lo Real. Es la razón por la que en el mundo de hoy lo falso es considerado verdadero y la verdad es considerada falsa.

Todo lo que existe en el cosmos le pertenece a Dios

¿Cómo puede el hombre realizar la Verdad? Sólo cuando él experimente Advaitabhava (el no dualismo). Mientras él se encuentre inmerso en el dualismo (que él y Dios son diferentes), está destinado a ser atormentado por los opuestos: la alegría y el pesar, lo real y lo irreal.

Todo lo que existe en el cosmos le pertenece a Dios. Sin embargo, el hombre imagina que él es el dueño de diversas cosas y es prisionero del concepto de lo “mío” y lo “tuyo”. En realidad, todos son sólo custodios de la propiedad que le pertenece a Dios. Esto significa que todos tienen que considerarse custodios de los bienes del mundo. El cajero de un banco maneja una enorme cantidad de dinero. Nada de eso le pertenece. Él no puede usarlo para sí mismo, sino que tiene que ocuparse de que esté seguro y se le dé un uso correcto. Del mismo modo, todos son custodios responsables del uso correcto de los bienes que se les han confiado. Nadie puede reclamar su propiedad.

Por ende, la vida de uno debe reflejar la unidad de pensamiento, palabra y acción. La devoción también debe ser la expresión unificada del amor a Dios, la acción al servicio de Dios y la entrega total a la voluntad de Dios. Estas cosas están entrelazadas como la trenza en la cabellera de una mujer. Bhakti (la devoción), Upasana (la adoración) y Jñana (la conciencia del Ser) juntas demuestran la unidad de lo Divino.

Esta verdad es común a todas las religiones, como el cristianismo, el zoroastrismo y otros credos. La verdadera espiritualidad enfatiza la verdad que es común a todas las religiones. Uno no debe odiar a ninguna religión ni ridiculizar a ninguna forma de adoración. Uno debe reconocer la verdad unificadora en todas las religiones. Dios no está separado de ustedes. No obstante, considerando que Dios está separado de él, el hombre recurre a diversos tipos de adoración. En el mundo actual este tipo de Karmopasana (adoración a través de la acción) es necesario. Sin embargo, uno no debe dedicarse toda su vida a esta forma de adoración. Gradualmente uno debe alcanzar un nivel más alto. Sólo entonces la condición humana se diviniza.

Cada ser humano tiene las tendencias latentes de un sabio

Hoy lo importante no es qué fe en particular uno profesa, ya sea cristiano, budista, musulmán o hindú. La verdadera pregunta es hasta qué punto es un verdadero ser humano. Por lo tanto, desarrollen sus cualidades humanas. ¿Qué es lo que constituye la condición humana? Solamente la buena conducta. Las epopeyas indias aclaman al hombre como Manuja, alguien que pertenece al linaje del sabio Manu. Como tal, cada ser humano tiene las tendencias latentes de un sabio. Desafortunadamente, en lugar de esos rasgos, sólo las tendencias viciosas están en primer plano. El hombre debe recobrar su herencia espiritual. Él debe cultivar sentimientos sublimes y divinos. Sin embargo, debido a la educación mal dirigida, los hombres están tomando por malos caminos. En comparación con la conducta de la población urbana educada, parece haber más bondad y virtud en las tribus analfabetas de las colinas. La injusticia y la maldad parecen florecer en los lugares donde hay instituciones educativas y tribunales de justicia.

Los hombres deben concentrarse en sus tendencias espirituales naturales en lugar de sucumbir a los atractivos de los objetos mundanos. Para esto, la asociación con personas buenas es esencial. Eviten totalmente la compañía de las malas personas. Buena compañía no significa participar en bhajans y reuniones religiosas. Satsang significa realmente cultivar la compañía de la propia Sat (conciencia). Significa estar inmerso en la contemplación de Dios. Lleven a cabo sus tareas diarias con sus pensamientos centrados en Dios. Consideren cada acción como una ofrenda a Dios. Esa es la forma de perfeccionar la propia naturaleza humana y santificar la vida.

El Likhita japam purifica la mente

Como éste puede no ser un proceso fácil, el método de Likhita japam ha sido recomendado para purificar la mente. (Likhita japam es una forma de ejercicio espiritual en el que uno se dedica a escribir el nombre del Señor.) Se debe realizar Likhita japam con un espíritu de devoción. Un hombre rico, que no tenía paz mental a pesar de sus riquezas, fue a ver a un sabio para recibir consejo. El sabio le sugirió que, como forma de reducir los deseos insaciables, que eran la causa de sus preocupaciones, él debía escribir el nombre del Señor unos millones de veces. No acostumbrado a un ejercicio tan arduo, el hombre rico descubrió un modo rápido de logar lo que el sabio le había sugerido, recurriendo a dispositivos mecánicos para multiplicar el número de veces que escribía el nombre del Señor. Esto es una parodia total del ejercicio espiritual sugerido por el sabio. Equivale a engañar a Dios. Este tipo de engaño e hipocresía está muy extendido en la actualidad. La cantidad no es lo que cuenta. Incluso escribir unas pocas veces con devoción sincera es mejor que llenar páginas mecánicamente.

En Tamil Nadu, numerosos devotos han escrito con verdadera devoción el nombre de Sri Rama muchos millones de veces, pensando en el nombre en sus mentes, pronunciándolo con la boca y escribiéndolo con la mano. La unidad de mente, habla y acción ha producido pureza de pensamiento, palabra y acto. Cualquier ejercicio espiritual como el Likhita Japam debe realizarse de todo corazón. Sólo entonces se santifica y se vuelve piadoso. Todas las acciones deben realizarse con este espíritu de dedicación y de acuerdo a los dictados de la propia conciencia.

El nombre del Señor es como una joya preciosa que debe ser considerada valiosa y apreciada como una gema. Tulsidas cantó en alabaza al nombre del Señor (el nombre de Rama) considerándolo el regalo más valioso que le diera su gurú. El nombre del Señor debe ser recitado con un sentimiento profundo para que se arraigue firmemente en el corazón.

El ejemplo de Hanuman

Hauman es el ejemplo supremo de la verdadera devoción. Durante la coronación de Rama en Ayodhya después de su regreso de Lanka, Rama les dio regalos a todos aquellos que lo habían ayudado en la batalla contra Ravana. Cuando le llegó el turno a Hanuman, Rama no pudo encontrar nada digno de la devoción sin igual de Hanuman. Elogiando los servicios insuperables de Hanuman, Rama dijo que la única recompensa digna de tal devoto era darse a sí mismo a Hanuman. Él abrazó a Hanuman muy amorosamente. Al ver esto, Sita sintió que Hanuman no debía quedar sin recompensa por sus grandes servicios. Se quitó el collar de perlas que había recibido de su padre, Janaka, en el momento de su matrimonio y se lo dio a Hanuman. Inmediatamente después de recibir el collar, Hanuman quitó una perla tras otra del collar, las aplastó entre sus dientes, las acercó a su oído y luego las arrojó lejos. Sorprendida por esta extraña conducta, Sita le preguntó por qué estaba tratando a las perlas de ese modo. Hanuman explicó que no le servía de nada ningún objeto que no cantara el nombre de Rama. Sita le preguntó cómo podía esperar oír el nombre de Rama de un objeto inerte como una perla. Hanuman inmediatamente se arrancó un pelo de su brazo y lo acercó al oído de Sita. ¡El pelo estaba cantando el nombre de Rama! “¡Ram! ¡Ram!”

La verdadera devoción significa que hasta el torrente sanguíneo debe proclamar el nombre del Señor. Como Hanuman era esa clase de devoto, él pudo ser el servidor principal de Rama. Él estaba totalmente libre de egoísmo, orgullo y envidia. En Lanka, él no se jactaba de sus proezas sino que se contentaba con declararse un humilde servidor de Rama. Esta humildad es la verdadera señal de un devoto.

Cuando se le pregunta a una persona “¿Dónde vives?”, la respuesta correcta es: “Yo estoy morando en el Atma (el Espíritu Morador Interno)”. Ésta es la verdad que deben aprender de todas las escrituras y epopeyas. Todos deben tomar conciencia de la unidad en espíritu de toda la humanidad, proclamada por igual por todas las religiones.

Hace algún tiempo se comenzó en Tamil Nadu un ejercicio devocional llamado Likhita japam (escribir los nombres del Señor como forma de adoración). Grandes cantidades de devotos se reunían en un lugar y escribían el nombre del Señor como Japam (ejercicio espiritual). La dicha que se obtiene de tal esfuerzo colectivo es indescriptible. Los bhajans comunitarios en los que todos se juntan a cantar al unísono es una experiencia igualmente gozosa. Este canto comunitario fue iniciado por Gurú Nanak. Durante el canto comunitario emergen vibraciones divinas que santifican toda la atmósfera. No puede esperarse el mismo resultado cuando uno canta solo. El canto comunitario promueve la unidad, que conduce a la pureza y a la divinidad. Hoy no hay unidad, pureza ni divinidad. Lo que la humanidad necesita hoy es unidad basada en la unidad espiritual de la humanidad.

Adoren los pies del señor

Hoy estamos celebrando la Festividad de las Padukas (una festividad para adorar las sandalias bendecidas por el Señor). ¿Cuál es el significado de adorar los pies del Señor? Está el anhelo del devoto por tocar al Señor. ¿Cómo se ha de hacer esto? El modo más fácil es tocar los pies del Señor. Se le asigna un significado especial a tocar los pies del Señor, que santifican la tierra al caminar sobre ella. También hay un significado científico en Padasparsha (tocar los pies). La sangre circula desde los pies hasta la cabeza. Cuando uno toca la punta del pie del Señor, puede experimentar una corriente presente allí. Es una energía divina.

Desde un punto de vista mundano, el cuerpo se ve como una forma física. Sin embargo, desde el punto de vista espiritual, hay un aura alrededor de cada cuerpo. Posee Tejas (refulgencia), de la que surge Ojas (energía espiritual). Esta energía produce vibraciones. Por eso se declara: “Darshanam Papa nashanam” (La visión del Señor destruye todos los pecados). “Sambhashanam Sankata nashanam” (El diálogo con el Señor destruye todas las penas). “Sparshanam Karma vimochanam” (El contacto con el Señor lo libera a uno de las consecuencias de sus acciones). Cuando el devoto toca al Señor, es como la unión de los cables negativo y positivo, que genera energía divina. Esta conexión debe ser de corazón a corazón. Sólo entonces la energía divina fluirá (desde el Señor al devoto). Entonces el Señor y el devoto se vuelven uno. Como las personas no comprenden correctamente el significado espiritual de estas prácticas, ellas son presa de la confusión.

Los hombres deben alejarse de la senda mundana

Los hombres deben alejarse de la senda mundana como el pez que nada contra la corriente en un río. Ese es el modo de realizar a Dios. Si permiten que la corriente mundana los arrastre, sólo podrán encontrar un triste final. Piense lo que piense el mundo, mantengan la vista en la meta espiritual. Cuando las personas piden liberación, ellas deben comprender que libración significa unidad con Dios. Vuélvanse conscientes de su divinidad. Entonces los pensamientos mundanos no entrarán en sus mentes. Para realizar esta unidad con Dios, uno tiene que cantar el nombre del Señor incesantemente. Deben orar por la visión de los pies del Señor en sus corazones. No debe haber lugar para los malos pensamientos y sentimientos.

La devoción total de Lakshmana por Rama

Rama consideraba que Lakshmana era más grande que Sita y que todos los demás debido a su devoción total. Él declaró: “Es imposible para mí encontrar un hermano como Lakshmana”. Éste fue un tributo al modo en que Lakshmana sirvió a Rama y a Sita durante trece años en la selva. Durante todos esos años, Lakshmana jamás miró el rostro de Sita sino que veneró sus pies cada día. Cuando le mostraron a Lakshmana las joyas que Sita había dejado caer, él pudo identificar sólo las tobilleras de Sita y ninguna de las otras joyas usadas por ella. (Bhagavan recitó el sloka del Ramayana en el que Lakshmana explica cómo pudo reconocer sólo las tobilleras de Sita pues las veía cada mañana cuando se postraba a sus pies.) ¿Puede hallarse semejante veneración en la juventud de hoy? Uno siente vergüenza al escuchar sus conversaciones. Los jóvenes deben seguir el ideal ejemplificado por Lakshmana.

Los devotos no deben sentirse satisfechos con lo que consideran su devoción. Ellos deben averiguar si el Señor ha apreciado su devoción. Dios debe reconocer su devoción. Krishna reconoció la devoción de Arjuna por Él sólo cuando Arjuna declaró: “Karishye Vachanam Tava” (Acataré Tus palabras). Si uno no hace caso de las palabras del Señor y no actúa según Sus mandatos, afirmar que uno es un devoto es sólo un alarde pomposo. Pongan en práctica su devoción. Que sus acciones sean puras y sagradas.

El ejemplo de servicio dedicado de los viejos devotos

Para llegar a esta senda sagrada, uno tiene que estar sumido incesantemente en la contemplación de Dios. Hoy en Tamil Nadu el movimiento de Likhita japam y la adoración de las Padukas (sandalias santificadas por los Divinos Pies de Bhagavan) han crecido a pasos agigantados. Un devoto de 85 años está tratando de lograr un progreso aun mayor de estos movimientos. En la devoción, no es la edad lo que cuenta. Lo que importa es la determinación y la dedicación. A esa edad, él viene casi cada semana a Prashanti Nilayam sin tener en cuenta el esfuerzo que eso implica. Su único interés es el servicio a Bhagavan. Todos los devotos deben volverse, como él, ejemplos de servicio dedicado. Cuando eso ocurra el mundo será un paraíso terrenal.

Este anciano devoto ha sido capaz de reunir a un gran número de personas para participar en esta forma de adoración colectiva a través de su ejemplo y entusiasmo. Al santo Tyagaraja le resultó muy difícil cantar el nombre de Rama 960 millones de veces. Incontables devotos han estado escribiendo el nombre del Señor sin malgastar su tiempo en chismes inútiles o actividades sin sentido. ¡Qué ocupación tan sagrada! No malgasten su tiempo en actividades inútiles. En lugar de eso, dediquen todo el tiempo disponible a recordar y escribir el nombre del Señor.

Traduccion Mercedes Wesley